Opiniones

Entrevista a Islah Jad, doctora en Filosofía
La guerra en Gaza, ¿cuál es su impacto sobre las mujeres?
CSCA
Traducción de Laura E. Asturias de la Asociación para los derechos de la Mujer y el Desarrollo-AWID
 Entrevista a Islah Jad, doctora en Filosofía

Entrevista a Islah Jad, doctora en Filosofía

AWID: Los ataques de Israel contra Gaza han provocado grandes pérdidas. ¿Cuáles son tu comprensión y análisis de la situación en este momento?

Islah Jad (IJ): La situación de guerra en Gaza es un episodio más de una larga serie de guerras y violencia contra las personas palestinas desde que se les expulsó colectivamente de sus hogares en 1948 a fin de crear y establecer el Estado de Israel para resolver lo que el movimiento sionista denominó el ‘problema judío’. Los sionistas consideraron que la persecución contra los judíos en Europa se solucionaría estableciendo una patria y, más adelante, un Estado judío en tierra palestina. Esto condujo a la expulsión de más de un millón de gente palestina que hoy día está dispersa en todo el planeta. La mayor parte de la población en Gaza está conformada por personas refugiadas provenientes de aldeas y ciudades que ahora se ubican dentro de Israel y cerca de Gaza (Majdal, Askalan, Ramleh, etc.).

La gente de Gaza ha soportado y continúa soportando guerras sin tregua que iniciaron con su expulsión en 1948, cuando aviones israelíes atacaron a personas refugiadas que buscaban un lugar seguro donde asentarse. Tras esos ataques se formó la Unidad 101, entonces liderada por el joven oficial Ariel Sharón, que en 1951 lanzó una guerra incesante contra gente refugiada en Gaza. Luego hubo otro ataque a Gaza en 1956, seguido por la guerra de 1967 que sometió a Gaza al control israelí después de estar bajo la administración de Egipto. Entre 1970 y 1971 Sharón embistió de nuevo contra los campos de refugio palestinos para extraer a algunos militantes de Palestina, un operativo con el cual destruyó centenares de hogares pobres en dichos campos a fin de abrir caminos para los tanques israelíes. En 1987 tuvo lugar el levantamiento palestino, empezando en Gaza y seguido por Cisjordania.

Desde entonces, la gente de Gaza ha sido continuamente atacada, sitiada y oprimida por Israel. La situación se agravó después de la segunda elección legislativa en enero de 2006, cuando el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) fue presionado por las Autoridades Palestinas y el gobierno estadounidense a participar en las elecciones. Hamas cometió el terrible error de ganar las elecciones: obtuvo más del 70 por ciento de los escaños parlamentarios, recibiendo un fuerte apoyo del electorado por su ‘mano limpia’ y su programa nacional y político. Desde entonces, los israelíes han sitiado todos los territorios palestinos en Cisjordania y Gaza. Las Autoridades Palestinas, que son vistas como ‘moderadas’ y cuentan con el apoyo del gobierno estadounidense y algunos regímenes árabes como Egipto, persiguieron a Hamas y sus simpatizantes, cerrando sus oficinas, periódicos y revistas. Además, muchos miembros y simpatizantes de Hamas fueron encerrados en cárceles palestinas y algunos de sus líderes asesinados por israelíes.

En junio de 2007, Hamas tomó el poder en Gaza cuando los estadounidenses e israelíes rechazaron un gobierno de unidad nacional con Hamas y se intensificó la persecución contra el Movimiento. Desde la toma del poder por Hamas, Israel y Egipto impusieron un estado de sitio draconiano en Gaza. Surgió un conflicto cuando Israel continuó poniendo en la mira de su política de asesinato a líderes y miembros de Hamas. Egipto negoció un ‘cese al fuego’ según el cual Hamas dejaría de disparar cohetes de fabricación local contra Israel e Israel detendría su agresión y abriría sus fronteras para permitir el ingreso de alimentos, suministros, electricidad, agua y gasolina a Gaza. Israel nunca respetó la tregua y continuó intensificando su sitio. Estaba matando lentamente a personas gazanas y continuó atacando y asesinando a gente palestina en Gaza y Cisjordania, lo cual condujo a que el gobierno de Hamas en Gaza pusiera fin a la tregua y reanudara sus ataques con cohetes contra Israel. El 27 de diciembre de 2008, Israel lanzó una guerra a ultranza contra la gente de Gaza para destruir toda la infraestructura y desplazar a millares de familias en la frontera de Rafah (con Egipto).

La guerra, entonces, es sólo otro episodio en una serie de guerras que son parte de la política sistemática israelí de despojar a las personas palestinas de su tierra y expulsarlas para expandir el Estado judío puro. Es simplemente una ronda más de una continua política colonial que busca deshacerse de la gente nativa palestina y controlar la tierra de Palestina.

AWID: ¿Cómo te ha afectado personalmente esta situación?

IJ: La falta de seguridad afecta a cada persona palestina. En lo personal, tuve que dar a luz a mi hija menor antes de tiempo porque el gobierno militar israelí se negó a renovar mi visa en Ramalá, Cisjordania. Eso fue en 1982, cuando Cisjordania se encontraba bajo control directo del ejército de Israel. Yo estaba padeciendo toxemia del embarazo (preeclampsia) cuando el gobernador militar me obligó a dejar el país para renovar mis documentos.

Mi universidad, Bir Zeit, donde soy catedrática, ha sido cerrada por órdenes del ejército israelí más de 14 veces y fue clausurada completamente por cuatro años, desde 1988 hasta 1992. Muchos de nuestros estudiantes fueron asesinados por las fuerzas israelíes; una gran cantidad se encuentra en cárceles israelíes. Se nos hace muy difícil importar libros para nuestra universidad; deben quedarse en puertos israelíes durante meses antes de que los recibamos. Tenemos que pagar elevados impuestos para adquirir nuestros libros y materiales de laboratorio. Desde 1998 ya no puedo realizar investigaciones en la Franja de Gaza; tenemos que comunicarnos por video conferencia o teléfono. La universidad perdió todos sus estudiantes que venían de Gaza.

Tengo algunas alumnas graduadas de Gaza que están inscritas en el programa de maestría sobre Género y Desarrollo, pero no pudieron concluir sus estudios porque no les es posible asistir al Instituto de Estudios de Mujeres que dirijo. Desde 1992 no puedo llegar a la parte árabe de Jerusalén, que es el segundo lugar sagrado para toda la gente musulmana del mundo. Jerusalén es un importante centro de servicios de salud, educación, comercial y religioso para todas las personas palestinas. No puedo llegar a Nablus, en el sur de Ramalá, ni a Jenine sin esperar durante horas en los más de 700 puestos de registro israelíes que separan una de otra a todas las ciudades palestinas, como también a todas las aldeas palestinas una de otra y de las ciudades.

AWID: ¿Cómo están siendo afectadas las mujeres palestinas en Gaza por la actual crisis?

IJ: Las mujeres palestinas en Gaza son devastadas por todas las medidas. Todo lo que vemos en la televisión son mujeres llorando sobre los ataúdes de sus amados hijos e hijas. Las mujeres en Gaza carecen de agua, electricidad, alimentos, medicinas, calefacción, gasolina o albergue desde el inicio de la guerra en Gaza el 27 de diciembre. Ellas deben ir a buscar agua, leña y alimentos para sus familias, así como procurarles albergue. Se ve a muchas mujeres que escarban entre el ripio de sus hogares destruidos, buscando a sus hijas e hijos soterrados. Dos madres murieron y sus pequeños hijos estuvieron aferrados a los cadáveres durante cuatro días, sin comida ni agua, hasta que la Cruz Roja llegó a sus hogares.

Familias enteras han sido exterminadas por artillería israelí lanzada desde el aire, el mar o la tierra. El ejemplo de la familia Samouni es sólo un caso. Esta familia trabaja en su tierra agrícola en las afueras de Gaza y es una familia extensa muy grande. La semana pasada, el ejército israelí le pidió a la familia que permaneciera toda junta en una sola casa. Más de 160 personas se reunieron, y cuando todas se habían acomodado en la casa, el ejército abrió fuego, matando instantáneamente a 30, en su mayoría mujeres, niñas y niños.

Decenas de casas han sido destruidas sobre las cabezas de sus residentes. Muchas familias se mudaron a escuelas vacías administradas por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), pero la artillería israelí las siguió hasta su nuevo refugio y mató, en un caso, a 42 personas palestinas – también esta vez principalmente mujeres, niñas y niños. Ello condujo a que el director de la UNRWA en Gaza solicitara una investigación internacional a fin de documentar los numerosos crímenes de guerra cometidos contra la población civil de Gaza.

AWID: ¿Hay alguna solidaridad y acción provenientes de activistas israelíes por los derechos de las mujeres?

IJ: Al momento de escribir este texto, la guerra en Gaza ha sido aprobada por el 91 por ciento de la sociedad israelí. Unas cuantas organizaciones israelíes están haciendo esfuerzos para defender a la gente palestina, en particular Médicos por los Derechos Humanos. En general, las organizaciones de mujeres israelíes no movieron un solo dedo para denunciar los crímenes de guerra perpetrados por su ejército y gobierno contra mujeres, niñas y niños de Palestina. Hasta la fecha, 930 personas palestinas han sido asesinadas, de las cuales 292 eran niñas y niños (32 por ciento) y 75 mujeres (8.2 por ciento). Sin embargo, ninguna organización israelí dedicada a las mujeres o la niñez ha asumido una posición clara en contra de una guerra tan absurda.

En situaciones como ésta, la mayor carga de la guerra y la reorganización del tejido social recae en las mujeres. De nuevo, las mujeres palestinas se ocuparán de estirar el dinero ante un nivel de pobreza y desempleo que va en aumento. Todos los sueños de reforma legislativa, necesidades estratégicas de género y transversalización de la perspectiva de género… todo se quedará engavetado durante años.

AWID: Leí sobre el plan de realizar una manifestación en Israel contra la operación en Gaza, organizada por un colectivo de organizaciones de mujeres israelíes.[1] ¿Sabes si ésta se llevó a cabo?

IJ: Hasta donde sé, la única manifestación grande en Israel fue iniciada por gente palestina en Israel. Si la manifestación que mencionas ha de realizarse, estamos hablando de una iniciativa tardía que permitió que continuara una guerra criminal durante unos 20 días en los cuales se ha infligido todo tipo de destrucción a personas civiles palestinas. En cualquier caso, es muy bueno enterarnos de esta iniciativa, como también ver que algunas mujeres se están acercando a Tzipora Livni [ministra de Asuntos Exteriores y actual candidata a la presidencia de Israel] para que cambie de opinión. En verdad espero que estos pequeños grupos y voces débiles dentro de Israel tengan la oportunidad de desarrollar su poder y hacer escuchar sus voces en la sociedad israelí; después de todo, los soldados israelíes que matan personas palestinas a sangre fría son hijos de mujeres, esposos de mujeres, etc. Quisiera escuchar un llamado de todas estas mujeres exhortando a sus hombres a que dejen de asesinar y se rehúsen a ejecutar órdenes.

AWID: Las mujeres palestinas han estado haciendo manifestaciones en Gaza. ¿Qué impacto han tenido estas valientes manifestaciones? ¿Y sabes de alguna otra estrategia que las mujeres estén utilizando para movilizarse y alzar sus voces contra la violencia?

IJ: Muchas mujeres en Gaza han arriesgado sus vidas para salvar ahí a los grupos sitiados que están ‘en la mira’. Por medio de su movilización masiva, las mujeres lograron impedir que muchos hogares fueran demolidos por la artillería israelí. Ellas se movilizan para brindar servicios de emergencia vitales a las mujeres en Gaza. También se mantienen activas en los medios y la comunicación masiva para hacer escuchar sus voces contra esta guerra.

AWID: Este prolongado conflicto parece no tener fin. En el pasado se han empleado tantas estrategias para hacer realidad la paz. ¿Cuál crees que es el camino correcto?

IJ: Muy sencillo. Desde 1948, el Consejo de Seguridad ha emitido más de 15 resoluciones para solucionar todos los aspectos de la causa palestina, que incluyen el estatus de Jerusalén, fronteras, tierra, personas refugiadas, agua y otros recursos naturales, así como un estado para el pueblo palestino. Ninguna de estas resoluciones ha sido implementada, incluyendo la más reciente (número 1860), que fue emitida el 8 de enero de 2009, llamando a un inmediato cese al fuego. Hasta el momento, la matanza sigue como de costumbre porque Israel nunca ha cumplido ninguna resolución de la ONU y nunca ha sido castigado por no aplicar ninguna de estas resoluciones. Es hora de sancionar y boicotear al Estado de Israel para forzarlo a cumplir las resoluciones de la ONU y con la comunidad internacional. Boicotear a académicos, artistas, clubes deportivos, personas, productos y visitantes israelíes.

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* Islah Jad es Doctora en Filosofía egresada de la SOAS (Escuela de Estudios Africanos y Asiáticos), Universidad de Londres. Da cátedras sobre género y política en el Instituto de Estudios de Mujeres y en el Departamento de Estudios Culturales de la Universidad Bir Zeit en Ramalá, Cisjordania, Palestina.

Nota:

1. Ronen, Gil. Women’s Groups Organizing ‘Huge Rally’ Against Gaza Operation [Grupos de mujeres organizan ‘enorme manifestación’ contra operación en Gaza], Israel National News, 31 de diciembre de 2008,

http://www.israelnationalnews.com/News/News.aspx/129153.

Fuente:

Notas de los Viernes de AWID

Viernes, 16 de enero de 2009

Traducción del inglés: Laura E. Asturias

Título original: The war in Gaza : What is the impact on women?

http://awid.org/eng/Issues-and-Analysis/Issues-and-Analysis/The-war-in-Gaza-What-is-the-impact-on-women

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¿Quiere acabar con la violencia en Gaza?: BOICOTEE A ISRAEL

Cada día que Israel aplasta a Gaza más conversos se adhieren a la causa; Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS)y las pláticas de alto el fuego no hacen que disminuya el ritmo de ese movimiento

Ha llegado el momento. Hace mucho que llegó. La mejor estrategia para poner fin a la cada vez más sangrienta ocupación es convertir a Israel en objetivo del tipo de movimiento mundial que puso fin al régimen de apartheid en Sudáfrica.
En julio del 2005 una gran coalición de grupos palestinos diseñó planes para hacer justamente eso. Hicieron un llamamiento a “la gente de conciencia de todo el mundo para imponer amplios boicots y adoptar contra Israel iniciativas de desinversión similares a las adoptadas contra Sudáfrica en la época del apartheid”. Había nacido la campaña Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).

Cada día que Israel aplasta a Gaza más conversos se adhieren a la causa del BDS y las pláticas de alto el fuego no hacen que disminuya el ritmo de ese movimiento.
La campaña de boicot a Israel está comenzando a recibir apoyos incluso entre los judíos de Israel. En pleno ataque a Gaza unos 500 israelíes, decenas de ellos conocidos artistas y académicos, enviaron una carta a los embajadores extranjeros destacados en Israel. En ella hacían un llamamiento para “la inmediata adopción de medidas restrictivas y sanciones” y dibujaban un claro paralelismo con la lucha antiapartheid. “El boicot contra Sudáfrica fue eficaz, pero a Israel se la trata con guantes de seda… Este respaldo internacional debe cesar”.

Sin embargo, incluso ante estos inequívocos llamamientos muchos de nosotros no podemos ir allí. Las razones son complejas, emocionales y comprensibles. Y simplemente no son lo suficientemente buenas. Las sanciones económicas son las herramientas más eficaces de que dispone el arsenal de la no violencia. Renunciar a ellas raya en la complicidad activa. A continuación exponemos las cuatro principales objeciones que se hacen a la estrategia del BDS, acompañadas de sus correspondientes refutaciones.

1. Las medidas punitivas no servirán para persuadir a los israelíes sino para acrecentar su hostilidad. El mundo ha intentado lo que solía llamarse “compromiso constructivo” y ha fracasado estrepitosamente. Desde 2006 Israel ha ido aumentando constantemente su nivel de criminalidad: ampliando asentamientos, iniciando una atroz guerra contra el Líbano e imponiendo un castigo colectivo a Gaza a través del brutal bloqueo. A pesar de esa escalada Israel no ha sufrido ningún castigo, sino todo lo contrario. Las armas y los 3.000 millones de dólares anuales de ayuda que los USA envían a Israel son solo el principio. A lo largo de este período clave Israel se ha beneficiado de una notable mejora en sus actividades diplomáticas, culturales y comerciales con gran número de aliados. Por ejemplo, en 2007 Israel se convirtió en el primer país no latinoamericano en firmar un acuerdo de libre comercio con Mercosur. En los nueve primeros meses del 2008 las exportaciones israelíes a Canadá aumentaron el 45%. Un nuevo acuerdo comercial con la Unión Europea duplicará las exportaciones israelíes de alimentos procesados. Y el 8 de diciembre los ministros europeos “mejoraron” el Acuerdo de Asociación UE-Israel, una recompensa por la que Israel suspiraba desde hace mucho tiempo.
Este es el contexto en el que los dirigentes israelíes comenzaron su última guerra confiando en que no les iba a suponer costos significativos. Es notable que tras más de siete días de guerra el índice de referencia de la Bolsa de Valores de Tel Aviv haya subido un 10.7%. Cuando no funcionan las zanahorias es preciso recurrir a los palos.

2. Israel no es Sudáfrica.
Por supuesto que no lo es. La relevancia del modelo sudafricano es que demuestra que las tácticas del BDS pueden ser eficaces cuando medidas más suaves (protestas, peticiones, cabildeos) han fracasado. Y en los territorios palestinos ocupados se detectan inequívocos y profundamente angustiosos ecos del “apartheid” de Sudáfrica: documentos de identidad y permisos de viaje de colores distintos, viviendas arrasadas y expulsiones forzosas, carreteras para uso exclusivo de los colonos judíos. Ronnie Kasrils, un destacado político de Sudáfrica, dijo que la arquitectura de segregación que observó en Cisjordania y Gaza es “infinitamente peor que el apartheid”. Eso fue en el 2007, antes de que Israel comenzara su guerra total contra la prisión a cielo abierto que es Gaza.

3. ¿Por qué elegir a Israel como único objetivo de la campaña BDS, cuando los Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países occidentales hacen lo mismo en Irak y Afganistán?
El boicot no es un dogma sino una táctica. La razón por la que la estrategia del BDS deba ser intentada contra Israel es de tipo práctico: en un país tan pequeño y dependiente del comercio podría dar resultados.

4. Los boicots cortan los canales de comunicación; lo que necesitamos es más diálogo, no menos.
Voy a responder a esta objeción con una historia personal. Durante ocho años mis libros han sido publicados en Israel por una casa comercial llamada Babel. Pero cuando publiqué The Shock Doctrine quise respetar el boicot. Con el asesoramiento de activistas de BDS, entre ellos el maravilloso escritor John Berger, me puse en contacto con una pequeña editorial llamada Andalus. Andalus es una editorial militante profundamente involucrada en el movimiento de lucha contra la ocupación israelí y la única editorial israelí dedicada exclusivamente a la traducción al hebreo de libros árabes. Redactamos un contrato para garantizar que todos los ingresos procedentes de la venta del libro sean destinados al trabajo de Andalus, sin reservarme nada para mí. En otras palabras, estoy boicoteando la economía israelí pero no a los israelíes.

Sacar adelante nuestro modesto plan de publicación requirió docenas de llamadas telefónicas, correos electrónicos y mensajes instantáneos entre Tel Aviv, Ramallah, París, Toronto y la ciudad de Gaza. Lo que quiero decir es lo siguiente: desde el momento en que se empieza a aplicar una estrategia de boicot el diálogo aumenta dramáticamente. Y ¿por qué no debería hacerlo? Para construir un movimiento se requiere un flujo de comunicación incesante, como recordarán muchos activistas de la lucha antiapartheid. El argumento de que apoyar los boicots significará romper los lazos entre unos y otros es particularmente engañoso habida cuenta de la variedad de tecnologías de la información que tenemos al alcance de las manos a precio módico. Estamos inundados de formas para transmitir nuestros argumentos a través de las fronteras nacionales. No hay boicot que nos pueda detener.

Justamente ahora muchos orgullosos sionistas se están preparando para obtener beneficios récord. ¿Acaso no es cierto que muchos de esos juguetes de alta tecnología proceden de parques de investigación israelíes, líderes del mundo en infotecnología? Sí, es cierto, pero no todos ellos van a salir beneficiados. Varios días después de iniciado el asalto israelí contra Gaza, Richard Ramsey, director gerente de una empresa británica de telecomunicaciones especializada en servicios de voz via Internet, envió un correo electrónico a la empresa de tecnología israelí MobileMax: “Como consecuencia de la acción emprendida por el gobierno israelí en los últimos días ya no estamos en condiciones de considerar seguir haciendo negocios con usted o con ninguna otra empresa israelí”.

Ramsey dice que su decisión no fue política. Simplemente, no quieren perder clientes. “No podemos permitirnos el lujo de perder a uno solo de nuestros clientes”, explica, “de modo que se trata de una decisión comercial puramente defensiva”.
Fue este tipo de frío cálculo empresarial lo que llevó a muchas empresas a retirarse de Sudáfrica hace dos décadas. Y es precisamente el tipo de cálculo sobre el que se asienta nuestra esperanza más realista de lograr la justicia negada durante tanto tiempo a Palestina.

Fuente: http://www.alternet.org/story/118332/

Naomí Klein, The Nation, traducido para Rebelión por L.B
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Los límites de la “izquierda” en su defensa del pueblo palestino

En la agresión Israelí a Gaza que ha tenido lugar, que sigue teniendo lugar, las “izquierdas”, lo mismo que las “derechas”, han tomado posiciones, han construido sus cercados lingüísticos, aquellos que les permitían situarse adecuadamente ante el problema. El caso de España es sin duda paradigmático: un partido en el gobierno, con un ministro de relaciones exteriores que dice ser amigo de los palestinos [1] , un presidente de gobierno que condena en un mitin de su partido los ataques israelíes, unos militantes del PSOE que salen en manifestación en solidaridad con Palestina; al tiempo, un país que se encuentra entre los diez principales exportadores de armas a Israel, cuyos servicios secretos cooperan con los servicios secretos israelíes, que mantiene acuerdos preferentes, que apoya la creación de la casa Sefarad-Israel, que insiste en que una cosa es lo que haga el partido y otra la actuación del gobierno, y su política de Estado que, por supuesto, es de muy buenas relaciones con “la gran democracia israelí” (expresión del presidente de turno de la Unión Europea Nicolás Sarkozy). Si esta actuación esquizofrénica ha caracterizado al partido en el gobierno, en el caso de otras organizaciones como las sindicales y otros grupos de izquierda con vocación institucional, se ha producido también un planteamiento, cuanto menos, desconcertante. Al mismo tiempo que han condenado a Israel por sus ataques, han prestado igual o mayor énfasis en condenar a Hamas como responsable de lo que le pasaba a la población Palestina –sin llegar al extremo de las acusaciones de Simon Peres, pero en lo esencial, sosteniendo las mismas argumentaciones justificatorias enarboladas por el gobierno israelí-. Unos y otros han buscado un común denominador, un lenguaje común de “consenso” -el mismo que pide Moratinos para los palestinos cuando dice “no queremos unidad sino consenso”-, que les permitiera aparecer como solidarios con el pueblo palestino al tiempo que “políticamente correctos”.

Este consenso se ha construido sobre dos tabúes: no usar la palabra genocidio y no cuestionar la democracia israelí.

El resultado objetivo, los efectos, de construir el consenso sobre la negación del genocidio y continuar con la farsa de la democracia israelí, no son otros que la complicidad y el bloqueo de cualquier opción justa para el pueblo palestino.

La imposición del consenso ha dejado traslucir un objetivo político de más largo alcance en nuestro país. Se ha trabajado –consciente o inconscientemente-, para interceptar las explosiones de rabia y dolor de la población árabe española, que ha sido sistemáticamente marginada, reprendida y silenciada por los grupos organizados que han conducido y liderado la solidaridad con el pueblo palestino [2] . Los árabes, que acudieron en masa a las manifestaciones convocadas en todo el territorio, tuvieron que aceptar las condiciones impuestas por los grupos que las organizaban, escribían los manifiestos y señalaban qué acciones “estaban autorizadas y las que no”. El temor a que estallara la población árabe emigrante –que se identifica plenamente con la causa Palestina como si fuera la suya propia ha obligado al gobierno y su partido a una estrategia de canalización y control que sólo podía llevarse a cabo desde la “izquierda” [3]

El partido Socialista ha buscado formar parte de todos y cada uno de los grupos que organizaban acciones, su interés ha sido meridiano: “normalizar”, evitar cualquier “radicalidad” “controlar” lo que –en la perspectiva de las movilizaciones con la guerra de Iraq-, corría riesgo de tomar direcciones no deseadas (tener que llamar a consultas al embajador, tener que condenar –desde el Estado-, al gobierno israelí, poner en suspenso las relaciones preferentes….) Para otros grupos (sindicatos, partidos, algunas ONG…), “el consenso de mínimos”, era imprescindible para sostener la imagen de izquierda no radicalizada –que tan buenos réditos institucionales da en ocasiones-, al tiempo que se preserva la imagen de solidaridad y el caché de “otro mundo posible”.

El genocidio de los palestinos

La tarea de los militantes del PSOE y de otros grupos cuya prioridad son las relaciones institucionales estaba clara desde el principio: proporcionar toda clase de apoyo mediático, legal y económico para las movilizaciones de solidaridad con Gaza, interceptando al tiempo toda iniciativa que rayara la posibilidad de un roce con el gobierno israelí. Es así que se rechazó la utilización de la palabra genocidio en las pancartas, en los manifiestos, etc. bajo la amenaza de romper la baraja.

Pero por qué ha sido tan importante desterrar del vocabulario la palabra genocidio de cualquier denuncia a Israel y de cualquier acto de solidaridad con la población palestina? ¿Por qué la palabra de consenso ha sido “masacre”? Para no irnos muy lejos al derecho o la legislación internacional detengámonos en la definición que hace el Diccionario de la Real Academia española sobre la palabra genocidio: “Exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de religión o de política”.

El historiador Ilan Pappé llevó a cabo una investigación exhaustiva, recurriendo a fuentes judías,- archivos desclasificados de los cuerpos de seguridad israelíes, archivos sionistas, informes del Departamento de Estado, Archivos de Ben Gurion, testimonios militares, etc.- y llegó a la conclusión irrefutable de que desde el mismo momento de la fundación del Estado de Israel los judíos planificaron la limpieza étnica de Palestina [4] . En un texto reciente se refiere a distintos investigadores que “llaman la atención sobre la distinción entre las masacres que forman parte de un genocidio, que están planificadas, y las masacres no planificadas que resultan directamente de sentimientos de odio y de venganza en el contexto general de una limpieza étnica” [5] . Todos los indicios y certezas de los “nuevos historiadores” israelíes apuntan a que en el caso de las actuaciones de Israel contra los palestinos tuvieron lugar masacres en el contexto de la limpieza étnica sobre la que se diseñó el Estado israelí, pero al mismo tiempo, la planificación, la sistematicidad y los objetivos políticos convierten la mayor parte de las masacres cometidas en parte del genocidio del pueblo palestino. De modo que, si el acto fundacional de la nación israelí lleva implícito junto con la limpieza étnica, el genocidio de los palestinos, entonces, la misma existencia de este Estado queda deslegitimada.

La palabra masacre implica, según la RAE (real academia española) “Matanza de personas, por lo general indefensas, producida por ataque armado o causa parecida”. Si cambiamos la palabra genocidio por la de masacre, obtenemos que no se trata de un acto planificado, ni siquiera intencional, que puede ser de dos, tres, o cien personas pero no de un pueblo entero; la masacre resulta de “un ataque armado o causa parecida”, es decir que puede ser el resultado de una guerra, o que la relación causal está directamente relacionada con un conflicto armado, es decir, que el objetivo no puede ser un objetivo político que se dirija a eliminar a personas por cuestiones raciales, étnicas o políticas, y tampoco el objetivo es acabar con la población civil sino que puede ser una consecuencia no querida, un odio incontrolado de los soldados, una desproporción justificada por cuestiones técnicas… Finalmente, las personas a las que se mata están –según la definición de la RAE-, “por lo general indefensas”, pero, podrían no estarlo. De modo que, un término, una sola palabra, puede ser fundamental para caracterizar y situar políticamente a quienes deciden usarla en vez de otra. Las palabras, como las cosas, no son neutras ni objetivas. En este caso caracterizan un conflicto y colocan a sus usuarios en una posición u en otra.

Desde el punto de vista de los costes políticos, la mayor parte de las organizaciones que encabezaron las movilizaciones, no se jugaban nada ante las masas movilizadas, ya que éstas, en general, no tenían por qué percibir la diferencia entre que se usara la palabra genocidio o masacre; sin embargo, de cara a sus relaciones institucionales se optaba por el término más aceptable.

Más allá de las consideraciones jurídicas que puedan hacerse sobre el tema, y del pragmatismo de los profesionales del derecho, considerar los ataques a la Franja de Gaza una “masacre” ha contribuido al cierre del tema en tanto que un hecho lamentable pero puntual –tan lamentable y puntual como la destrucción de Jenin en el 2002-. Catalogado como un “ataque desproporcionado” puede archivarse el caso como un capitulo más de cierta sin razón de ciertos gobernantes, que quizá, algún día, podrán ser juzgados por crímenes de guerra, por sus “errores” y sus “desproporciones”. Nuestra imagen, en la distancia, será la de seres solidarios que se conmueven con las muertes de inocentes pero que pasada la “masacre”, podrán retornar a sus quehaceres cotidianos y que habrán hecho todo lo que estaba en su mano. Esa “izquierda bienpensante” al negarse a reconocer la lógica que envuelve las palabras, al negarse a indagar sobre la esencia del conflicto, al acomodar su discurso a los requerimientos oficialistas, habrán tomado partido, de nuevo –algunos sin darse cuenta- por el bando equivocado.

El boicot a Israel

Desde las instituciones, aunque también desde ciertos grupos que son favorecidos y/o compensados por sus “esfuerzos para la paz”, está mal visto hablar del boicot a Israel. El boicot implica “Privar a una persona o a una entidad de toda relación social o comercial para perjudicarla y obligarla a ceder en lo que de ella se exige”. Si como demandan todos y cada uno de los grupos solidarios con los palestinos, unos con la boca chica y otros a voz en grito, hay que pedir a Israel que cumpla con las resoluciones de la Organización Naciones Unidas, ¿por qué renunciar a un instrumento como el boicot que tan eficaz se mostró en el caso de Sudáfrica?

En el caso de Israel, pedir que cumpla las resoluciones, no pasa de ser una carta a los reyes Magos, más aún teniendo en cuenta las nulas posibilidades que existe en la ONU para que el Consejo de Seguridad, órgano ejecutivo, sancione efectivamente a Israel y le obligue a cumplir dichas resoluciones. Más aún si indagamos un poco y comprobamos que esta institución está en el mismo origen del problema.

Privar a Israel de relaciones comerciales podría dar lugar a su estrangulamiento económico; no cuenta con una economía autosuficiente y sus relaciones con los países del área no le permitiría sobrevivir comercialmente, por otro lado, su economía está fuertemente militarizada, depende de la industria de la guerra norteamericana, y del expolio de los recursos palestinos. Realmente sería un problema para Israel si se incidiera en sus relaciones comerciales. Hay grupos que no se niegan a este tipo de boicot ya que puede ser llevado a cabo de forma individual, depende del criterio y la voluntad de los consumidores y en última instancia, permite justificar los recursos empleados en las necesarias campañas de sensibilización; tampoco compromete realmente sus relaciones institucionales; otros, es verdad, defienden este tipo de boicot con total sinceridad.

El verdadero problema se plantea cuando lo que se demanda es el boicot institucional. Boicotear en sus relaciones institucionales a Israel, desde el punto de vista político, tiene implicaciones que le son en todo punto inaceptables dado que apuntan a su legitimidad democrática. Lo que se pretende conseguir con el boicot no tiene que ver con la modificación de una política concreta, o el reconocimiento de los palestinos, o cierta concesión a la otra parte en conflicto, en este caso, lo que se pone en evidencia es la propia “democracia israelí” en la que existen leyes discriminatorias que se asemejan al sistema de aparheid sudafricano, generando ciudadanos de segunda para los árabes israelíes, como la Ley de Nacionalidad que establece diferencias en la obtención de la ciudadanía para judíos y no judíos; la Ley de Ciudadanía por la que ningún ciudadano israelí puede casarse con un residente de los territorios palestinos ocupados [6] , la ley del Retorno por la que cualquier judío del mundo si se traslada a Israel puede obtener la ciudadanía y un sin número de privilegios; además, la existencia de más de 11.000 presos políticos palestinos en Israel a los que se les aplica la justicia militar; la práctica de la tortura acogiéndose a las leyes del Mandato británico, etc..

El boicot supone la posibilidad de que los ciudadanos y las instituciones puedan llevar a cabo acciones que dependen de ellos y no de la voluntad de Israel ni de los gobiernos propios. Esto supondría el quebrantamiento, aunque fuera parcial, de la impunidad israelí. La impotencia y el desánimo que genera una Comunidad Internacional incapaz de hacer cumplir a Israel las resoluciones de la ONU, el mensaje de un Israel poderoso contra el que nada se puede, se verían fisurados por acciones que estarían en manos de los ciudadanos y de las instituciones (Universidades, Organismos deportivos, Fundaciones, sindicatos, partidos…)

El bloqueo de estas dos palabras “genocidio” y “boicot”por parte de la izquierda institucionalizada, neutraliza y desactiva la lucha contra el sionismo israelí y coloca en el mismo lugar a casi todo el espectro político de nuestro país: contemplando con “indignación” y rascándose los bolsillos para seguir las indicaciones de Moratinos de concentrarse en la ayuda humanitaria –que tan buena rentabilidad política genera-. Mientras, los palestinos seguirán siendo unas malas víctimas porque preferirán, aun siendo asesinados -unas veces lenta y otras rápidamente-, seguir resistiendo y luchando por su tierra.

Notas

[1] En estos momentos Moratinos aparece como uno de los principales valedores del gobierno Israelí, hasta el punto de pedir disculpas a la Ministra Tizpi Livni y proponer reformar la legislación española para que no vuelva a darse el caso de que una querella contra militares israelíes por crímenes de guerra, sea admitida a trámite por la Audiencia Nacional como ocurrió el día 29/1/09. [2] Los árabes fueron los que acudieron masivamente a la primera convocatoria de concentración ante el ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid (3/01/09), respondiendo al llamamiento de las mezquitas. Desbordaron a los organizadores generando una manifestación espontánea que caminó hacia la embajada israelí, cortando arterias tan importantes como la calle Alcalá, la mitad de los carriles de la Castellana, etc. A partir de ese momento, quedaba claro que el peligro de desbordamiento había de ser evitado.

[3] De hecho, esta estrategia de canalización y control la puso en marcha el PSOE desde los atentados del 11 de marzo, creó dentro de la secretaría de “Movimientos sociales y relaciones con las ONg” un grupo federal de “Árabes socialistas”; y dependiente del Ministerio de Justicia puso en marcha la Fundación Pluralismo y convivencia, que da cursos sobre el Islam y los principios democráticos, patrocina seminarios sobre la integración de los musulmanes, hace seguimiento de los congresos de las comunidades islámicas en España, etc..

[4] Ilan Pappé, La limpieza étnica en Palestina, ed. Crítica, Barcelona, 2008

[5] Ibidem, Los demonios de la Nakba, ed. Bósforo, Madrid, 2008, p.98

[6] Si esto ocurre la persona judía pierde todos los derechos como ciudadano israelí.

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Israel reafirma su supremacía en Oriente Próximo, de Gaza a Teherán
Traducido por Sinfo Fernández y S. Seguí. Revisado por Caty R.

«¡Las fuerzas de defensa israelíes son el ejército más moral del mundo!»

(Primer Ministro israelí Ehud Olmert)

Introducción

La Italia fascista y la Alemania nazi bombardearon, invadieron y se anexionaron países y territorios como preludio de su búsqueda del Imperio Mundial. La deriva de Israel en su lucha por el dominio regional ha ido siguiendo sus huellas e imitando su estilo: Bombardeos indiscriminados aéreos de civiles e instalaciones militares, encarnizada guerra relámpago a base de vehículos blindados, desprecio y repudio de todas las críticas de las agencias internacionales, y todo ello acompañado de una abierta concentración militar a fin de desplegar una nueva guerra más intensa contra Irán. Igual que el liderazgo nazi, que se sirvió de la «amenaza bolchevique», el alto mando israelí ha puesto en marcha una inmensa campaña de propaganda a escala mundial, dirigida por su red sionista universal, agitando el espantajo del «terror islámico» para justificar sus preparativos de un ataque militar contra setenta y cuatro millones de iraníes. Igual que la Alemania nazi, Israel ha interpretado la pasividad, simpatía e impotencia de Occidente valorando «los hechos sobre el terreno» como licencia para la agresión; la maquinaria del ejército israelí está recibiendo un impulso poderoso para emprender nuevas guerras por la inacción y flácida respuesta de los gobiernos occidentales ante su invasión del Líbano, ante el bombardeo llevado a cabo en Siria y ahora ante su conquista de Gaza con bombardeos aéreos al estilo nazi. Para el alto mando israelí, la impotencia y complicidad de los Estados occidentales marca el camino de guerras mayores y más sangrientas que establezcan la supremacía y el dominio de Israel en Oriente Próximo, desde el Mar Rojo hasta el Golfo Pérsico.

El bombardeo de Gaza: Ensayo general para un ataque contra Irán

La victoria militar de Israel en Gaza es un ensayo general para un ataque militar a escala total contra Irán. En el curso de su campaña de exterminio en Gaza, los estrategas políticos y militares israelíes consiguieron gran cantidad de información vital sobre: 1) los niveles de complicidad e impotencia de Europa, Estados Unidos y los Estados árabes; 2) el alto nivel y profundidad del apoyo político y material que pueden esperar del gobierno de Estados Unidos para poder pulverizar a sus adversarios; 3) el alto grado de apoyo interno del electorado judío, incluso en los aspectos más brutales de la matanza; 4) el incuestionable y masivo apoyo a una guerra ofensiva hasta en los aspectos más despiadadamente criminales; 4) el apoyo masivo e incuestionable a una guerra ofensiva desde todas las organizaciones judías sionistas más influyentes políticamente y más acaudaladas en EEUU y Europa occidental; 5) la debilidad e ineficacia de las Naciones Unidas y la incapacidad de toda la serie de organizaciones humanitarias para frenar la campaña de exterminio de Israel dirigida a destruir la existencia misma de todo un pueblo; 6) el apoyo incondicional de todos los medios de comunicación y agencias de noticias en EEUU, en la mayoría de los medios de Europa y en el resto del mundo; 7) la buena disposición de los críticos liberales a culpar de la violencia, por igual, a las víctimas del exterminio y a los exterminadores, neutralizando así cualquier condena consecuente y eficaz al Estado israelí; y 8) la asunción por prácticamente todos los periodistas, escritores, académicos y políticos de todo del eufemístico vocabulario de la oficina de propaganda israelí.

Por ejemplo, una guerra total sostenida se denomina «incursión». Diez mil ataques aéreos de cientos de helicópteros y cazabombarderos israelíes se asimilaron, en cuanto al término «violencia», con los esporádicos e inofensivos ataques de los cohetes caseros de Hamás. Los ataques israelíes contra miles de hogares civiles, hospitales e infraestructuras básicas se calificaron como objetivos «terroristas». Los combatientes de la resistencia se etiquetaron de «terroristas de Hamás». El bombardeo de la Cruz Roja, las instalaciones de asistencia humanitaria de las Naciones Unidas, hospitales y mezquitas se llamaron «errores» o se justificaron porque eran «lugares desde donde los terroristas de Hamás lanzaban cohetes».

Los dirigentes políticos de Israel han aprendido una lección de su pequeña guerra sucia: que puedan destruir totalmente una nación, aniquilar a una sociedad y asesinar y herir a 7.000 civiles con total impunidad. Los dirigentes israelíes han comprendido que pueden desencadenar una guerra ofensiva genocida sin sufrir grandes destrozos en sus relaciones diplomáticas (excepto en los casos de Mauritania, Qatar, Bolivia y Venezuela). Los israelíes han comprobado la lealtad y sumisión de los principales regímenes árabes en la región y se han asegurado la cooperación y aquiescencia de Egipto, la Autoridad Palestina, Jordania y Arabia Saudí. Los dirigentes militares-civiles israelíes calculan que con este alto grado de complicidad gubernamental, combinado con el apoyo de todos los dirigentes sionistas importantes y los magnates de los medios de comunicación, pueden rechazar incluso las protestas callejeras a gran escala, los llamamientos al boicot y las denuncias de las Naciones Unidas. Los dirigentes israelíes saben que las críticas de los líderes religiosos importantes y del creciente número de disidentes, intelectuales críticos y activistas judíos, no tendrán impacto ni consecuencias sobre los gobiernos occidentales ni reducirán el fervor y lealtad de las principales organizaciones judías.

Amenazas invisibles e impunidad descarada

Las dos potenciales amenazas para las guerras ofensivas genocidas de Israel, es decir, los boicots económicos por parte del comercio e inversión de países importantes y el recorte de la ayuda militar no han llegado a materializarse. En Estados Unidos, las principales organizaciones sionistas se aseguraron de que la cuestión del boicot ni siquiera apareciera en las ramas del ejecutivo y el legislativo. En EEUU, el AIPAC [Comité de Asuntos Públicos EEUU-Israel] escribió resoluciones y se aseguró la aprobación casi unánime (100% en el Senado, 90% en el Congreso) de una resolución dictada por el AIPAC que endosaba la invasión y carnicería israelíes. Además, los sionistas que colonizan el Pentágono consiguieron que se autorizaran nuevos envíos masivos de misiles y bombas de casi 500 kilos para reabastecer a Israel en medio de sus masacres de palestinos. Los dirigentes de Israel se regodearon con el hecho de que el control de los grupos de presión sionistas judíos sobre la política estadounidense seguía siendo incontestable por parte de los antibelicistas. Pocos, si es que hubo alguno, de los manifestantes de todo el mundo identificaron y denunciaron el papel de las organizaciones sionistas en sus propios países a la hora de conformar la política europea, canadiense y estadounidense en relación con Oriente Próximo.

Nada ejemplifica mejor la total y ciega subordinación de las 51 Organizaciones Judías Estadounidenses Más Importantes (véase anexo 1 al final) a los objetivos de la política exterior israelí que dos incidentes ocurridos durante el genocidio de Gaza. Cuando las «51» se dieron cuenta de que la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, estaba trabajando para sacar adelante una resolución del Consejo de Seguridad que pedía un alto el fuego en Gaza que detuviera el genocidio israelí, las organizaciones judías importantes movilizaron a todos sus miembros para que se opusieran. Como informa la revista semanal judía Forward: «Durante una teleconferencia celebrada el 5 de enero de 2009 con activistas judíos, Malcolm Hoenlein, vicepresidente ejecutivo de la Conferencia de Presidentes de las Organizaciones Judías Estadounidenses Más Importantes, concedió una prioridad especial a que se impidiera que la entidad internacional adoptara una posición sobre la cuestión de Gaza. ‘Necesitamos trabajar duro para asegurarnos de que el Consejo de Seguridad no apruebe la resolución, dijo Hoenlein’». (Forward, 15 de enero de 2009).

El segundo ejemplo de la creencia sionista en la supremacía israelí sobre la política estadounidense en Oriente Próximo y el servilismo presidencial se produjo con la respuesta a los alardes del Primer Ministro israelí Olmert de que había conseguido dictar la política de la Casa Blanca e imponerla en las Naciones Unidas. Según Forward: «El Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, no hizo nada equivocado pero debería haber tenido la boca cerrada. Esa fue la reacción de varios dirigentes judíos… ‘No tengo ningún problema por lo que hizo Olmert’, dijo Abraham Forman, Director Nacional de la Liga Anti-Difamación». (Forward, 15 de enero de 2009). El ex jefe de los lobbys del AIPAC, Douglas Bloomfield, afirmó que él (un ciudadano estadounidense) no tenía ningún problema porque Israel dictara las políticas estadounidenses pero «es un error hablar de ello». (Forward, 15 de enero de 2009). Al hablar del poder de Israel en Washington, se revela el papel de la Configuración del Poder Sionista a la hora de decidir las políticas estadounidenses.

Esos ejemplos demuestran, una vez más, los vínculos indivisibles entre Israel y la Quinta Columna Sionista estadounidense y su poder en la elaboración de la política de EEUU, aunque se trate incluso de apoyar un genocidio. Estos casos ilustran también el hecho de que las organizaciones judías estadounidenses más importantes no tolerarán ni la menor desviación de la Casa Blanca de ninguna de las políticas de Israel, aunque impliquen asesinatos masivos. No fue suficiente con que durante ocho años el Presidente Bush siguiera servilmente y financiara la maquinaria bélica israelí: Para los dirigentes judíos estadounidenses tiene que ser una sumisión al cien por cien y hasta su último día en el poder. Como escribe Forward: «Esas duras palabras de Israel y de los grupos judíos… sirven de mensaje para las administraciones entrantes (Obama)…» (ibid).

Además de apoderarse de los puestos de poder político, una de las prioridades de todas las organizaciones judías sionistas importantes en EEUU es llevar a cabo labores de propaganda, apología y manipulación de historias en nombre de Israel. Incluso frente a los más flagrantes crímenes de Israel contra los palestinos, condenados por la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Cruz Roja Internacional y todos los grupos humanitarios, las principales instituciones religiosas y lobbys judíos estadounidenses han demostrado su lealtad hacia el estado de Israel. El modus operandi, según aparece documentado en sus memorandos internos, es dominar los medios de comunicación mediante toda una maquinaria –editores, «expertos», académicos y periodistas pro sionistas- que elabora y transmite justificaciones y apologías para los crímenes de guerra israelíes (repitiendo como loros la línea argumental del Estado israelí) en los medios de comunicación. Los propagandistas sionistas hacen circular después los artículos producidos por sus colegas dando la impresión de que gozan de un amplio apoyo público cuando en realidad no hacen sino reproducir la elaborada propaganda sionista-israelí. El estilo y sustancia de la operación de propaganda sionista es evidente en su defensa del baño de sangre perpetrado en Gaza por Israel. El estilo es el de la Gran Mentira, reminiscencia de los regímenes totalitarios. Merece la pena poner unos cuantos ejemplos de los principales portavoces de los 51 Presidentes de las Organizaciones Judías Estadounidenses Más Importantes (PMAJO):

  1. Negación de los crímenes de guerra israelíes y fabricación de relatos minimizando las matanzas del Estado judío. The Daily Alert (22 de enero de 2009) afirmaba que Israel había matado sólo a 600 palestinos y que «la mayoría eran combatientes». The Daily Alert negaba en su página los informes de importantes activistas por los derechos humanos, de funcionarios de la Cruz Roja, de doctores internacionales y palestinos y trabajadores médicos y periodistas, que arriesgaron sus vidas (y algunos murieron) para documentar las casi 1.400 muertes, de las que alrededor de dos tercios eran niños y mujeres, no combatientes.
  1. Repetición de la propaganda israelí que justificaba el bombardeo de escuelas dirigidas por las Naciones Unidas afirmando que en ellas se habían «infiltrado terroristas palestinos» entre los miles de refugiados (The Daily Alert, 22 de enero de 2009). No había ni un solo combatiente de la resistencia armada entre los 40 cadáveres que los trabajadores de Naciones Unidas, la Cruz Roja Internacional y los equipos médicos palestinos recuperaron de entre los escombros en la escuela de enseñanza primaria para niñas; todos eran niños, profesores y refugiados. Todas las organizaciones y las personas testigos de los hechos rechazan la apología sionista-estadounidense del bombardeo israelí de la escuela, incluida la Unión Europea. La manipulación más estrafalaria impresa en el Daily Alert es un titular en el que se leía: «Hamás dispara desde las barriadas de civiles», sobre un artículo de Rod Nordlan en Newsweek en el que, en realidad, se informa de todo lo contrario: «Todos los residentes entrevistados en la zona oriental de Yabalia insistieron en que no había habido ninguna provocación desde la zona, ni combatientes de la resistencia ni lanzamiento de cohetes».
  1. La tercera mentira es truculenta: «Israel está haciendo todo lo posible para ayudar a los habitantes de Gaza» (Daily Alert, 16 de enero de 2009). En realidad, Israel impidió que pudiera entrar en Gaza cualquier medicina y equipamiento sanitario, bombardeó hospitales, disparó contra ambulancias, asesinó a médicos y trabajadores de la ayuda médica y bloqueó la entrada de todos los envíos de agua, alimentos y combustible. Los israelíes bombardearon el principal almacén de suministros médicos y alimentarios de las Naciones Unidas destruyendo todos los depósitos. Los sionistas estadounidenses defendieron este bombardeo citando el sangriento libelo de Olmert que alegaba que la destrucción de miles de toneladas de alimentos fue en «respuesta a los disparos que se hacían desde el edificio». El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, se escandalizó por esa mentira descarada cuando visitó el almacén de las Naciones Unidas, que todavía seguía ardiendo, para ver la destrucción mientras la Secretaria de Estado de EEUU, Rice, se arrastraba ante los israelíes mendigándoles que «evitaran repetir esos incidentes». (Daily Alert, 16 de enero de 2009).
  1. «Salvar Gaza destruyendo el corazón del terror» (Daily Alert, 16 de enero de 2009). La hoja de propaganda judía reproduce un artículo del ultranacionalista Natan Sharansky, que aboga por expulsar a todos los árabes palestinos del «Gran Israel». En un artículo publicado en Bloomberg, Sharansky defendía la destrucción de 10.000 casas, los daños a 40.000 hogares, carreteras, hospitales, centrales eléctricas, instalaciones de agua, alcantarillas, 121 talleres comerciales y pequeñas industrias, 30 mezquitas, 29 instituciones educativas, granjas, aves de corral, vacas, pequeños barcos de pesca y el puerto pesquero (según el Centro Palestino para los Derechos Humanos y la cita aparecida en el ensayo de Stephen Lendman del 25 de enero de 2009: «Israel acabó con todo menos con la voluntad de resistir».
  1. La quinta Gran Mentira: «Piloto israelí trata de evitar alcanzar a civiles», (Daily Alert, 14 de enero de 2009). Las fotos publicadas en todos los medios de comunicación internacionales refutan esa afirmación de la propaganda sionista. Las ruinas fantasmales de edificios completos de apartamentos parecen haber sufrido un ataque nuclear o un terremoto, según los reporteros de la BBC que finalmente pudieron entrar en Gaza. Numerosos representantes parlamentarios europeos y otros visitantes del lugar de todo el mundo se quedaron conmocionados a la vista de la devastación. No sólo los pilotos israelíes habían lanzado sus bombas contra objetivos civiles, sino que además sus tropas de infantería asesinaron a civiles desarmados que mostraban banderas blancas y en algunos casos incluso mataron a niños pequeños que intentaban huir. Niños palestinos que lograron sobrevivir relataron cómo sus padres habían sido ejecutados delante de sus familias.

La Gran Mentira, promovida por las principales organizaciones sionistas, resuena desde los púlpitos rabínicos dirigida a sus miembros y más allá: Los sondeos telefónicos informales con miembros normales de los grupos sionistas locales se hacen eco, casi al pie de la letra, de las mismas mentiras y apologías. En una palabra, ni los hechos, ni los informes, ni la condena universal, ni los desafíos de rabinos disidentes, de notables, activistas y escritores judíos han hecho mella en las organizaciones judías principales y sus agentes en puestos influyentes en la nueva administración Obama. Son los cómplices bien dispuestos de los asesinatos masivos en Gaza. Son los promotores activos de los ataques aéreos preventivos contra Irán. Disculparán incondicionalmente cualquier crimen contra la humanidad que cometa Israel. Sus apologistas académicos en Harvard defienden el genocidio israelí como parte de una «guerra justa». Frente a la condena mundial, siguen citando el Holocausto y proclamando que ellos y su Estado son el único Pueblo Moral con derecho a decidir y juzgar lo que es justo y lo que es la Verdad Sagrada.

Los dirigentes israelíes son perfectamente conscientes de la carta blanca con la que opera su «Quinta Columna», incluyendo su importante papel en la defensa del genocidio. Los dirigentes israelíes se aseguran de que incluso aunque lancen una guerra mayor, más audaz y más destructiva (incluida la posibilidad de un ataque nuclear preventivo) contra Irán o Siria/Líbano, pueden contar con el millón de miembros de los lobbies sionistas estadounidenses para asegurarse el apoyo de la Casa Blanca y del Congreso. Ahora, a los dirigentes israelíes les consta que el movimiento antibelicista volverá a protestar, sin consecuencias, contra las «sombras del poder» y no contra quienes detentan realmente el poder, empotrados en la Configuración del Poder Sionista.

Gaza: Probando el sometimiento de la Casa Blanca y del Congreso estadounidense

Al arrasar Gaza con una brutalidad extrema, Israel está probando el apoyo estadounidense para más guerras ofensivas. Gaza ha permitido que los dirigentes judíos midan la profundidad y alcance de la influencia política sionista estadounidense y su disposición a «llegar hasta el final» cuando Israel decida bombardear a setenta y cuatro millones de iraníes, devolviéndoles a la edad de piedra. O, como sugirió el famoso historiador sionista israelí, Benny Morris, en el New York Times el 18 de julio de 2008, convertir a Irán «en un vertedero nuclear».

La jactancia pública del Primer Ministro Olmert de que había sacado al Presidente Bush del estrado de una aparición pública oficial y le había ordenado con total éxito que instruyera a la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, para que se abstuviera de votar en la resolución que ella misma había preparado pidiendo un alto el fuego en Gaza ante el Consejo de Seguridad, tiene muchos y profundos significados. Al nivel más obvio, la revelación de Olmert confirma el poder de los dirigentes israelíes sobre la Casa Blanca. En segundo lugar, la naturaleza pública del ejercicio del poder, le dice al mundo que Israel puede alardear abiertamente de su capacidad para humillar y ridiculizar al Presidente de Estados Unidos y jactarse después ante los oficiales israelíes de que no habría consecuencias adversas. Tercero, nos dice que Israel tiene más voz y voto en la política exterior estadounidense que la misma Secretaria de Estado de EEUU (o ministra de Asuntos Exteriores). Cuarto, nos dice que Israel es quien decide cómo debe comportarse, votar, vetar y abstenerse EEUU en el Consejo de Seguridad, siempre sometido a la aprobación israelí.

Israel, la Quinta Columna sionista e Irán

Israel despliega su poder en Oriente Próximo por medio de su armamento militar. Sus amenazas repetidas y sus ataques aéreos y terrestres contra países vecinos es una estrategia deliberada para afirmar su supremacía regional. En los últimos años, el poder regional de Israel ha aumentado por la acción de la Configuración del Poder Sionista en EEUU y Canadá, que utilizan los ejércitos de sus propios países para destruir a cualquier país que se atreva a contestar la supremacía militar israelí. Un caso clásico lo constituyeron los preliminares de la invasión estadounidense de Iraq y la subsiguiente ocupación, en la cual los partidarios de siempre de «Ante Todo Israel» en el gobierno estadounidense jugaron un papel mortífero fundamental promoviendo la guerra.

Desde los últimos años de la década de 1980 hasta la actualidad, la Configuración del Poder Sionista en EEUU ha estado al frente de una campaña que promueve la confrontación del ejército estadounidense con Irán en colaboración con Israel. Los objetivos militares sionistas adquirieron una velocidad tremenda durante los ocho años de la administración Bush. La Configuración del Poder Sionista montó una inmisericorde campaña de propaganda en los medios de comunicación para satanizar a Irán, inventando y diseminando historias falsas de sus programas nucleares, infiltrándose y ocupando puestos clave en el Departamento del Tesoro estadounidense (dirigido por Stuart Levey), machacando agresivamente a otros gobiernos, industrias, bancos e inversores para que boicoteen a Irán. Los funcionarios sionistas del Departamento del Tesoro confían en estrangular y debilitar la economía de Irán, y de esta formar desgastarla, de cara a un ataque militar. Ninguna otra fuerza individual o combinada en Estados Unidos ni en ningún otro lugar del mundo (excepto Israel) ha jugado un papel tan grande a la hora de promover una guerra ofensiva contra Irán como los políticos y funcionarios sionistas en el gobierno estadounidense. A tal fin recibieron la ayuda y el amparo de los lobbies judíos, de los centros de propaganda sionistas, de multimillonarios y de cientos de organizaciones de la comunidad judía.

Las organizaciones religiosas judías más importantes juegan un papel muy influyente como canales de transmisión de la propaganda israelí y son una fuerza importante dentro de las principales organizaciones paraguas sionistas (por ejemplo, la Conferencia de Presidentes de las Organizaciones Judías Estadounidenses Más Importantes o CPMAJO). Una quinta parte de la Conferencia (Véase anexo 1 para tener la lista completa) se compone de organizaciones clericales-sionistas cuya misión principal es promover los objetivos israelíes a través de una intervención directa, a todos los niveles, en las políticas estadounidenses. Un memorando de un grupo, la Sinagoga Unida del Judaísmo Conservador, publicado el 3 de enero de 2009, esboza una estrategia detallada en defensa de la masacre perpetrada por Israel en Gaza: «Todas las congregaciones deberían publicar un comunicado en apoyo de Israel. Solicitar comunicados de las autoridades en la ciudad, estado o provincia, o a nivel federal. Solicitar comunicados de importantes personalidades locales religiosas, étnicas o de otro carácter. Controlar y responder a la cobertura de los medios. En la medida de lo posible, reclutar a funcionarios públicos no judíos y a portavoces importantes para demostrar que apoyan a Israel». A continuación, el memorando propone una serie de «puntos de conversación sobre la situación en la Franja de Gaza» que repite al pie de la letra las mismas mentiras de la propaganda del alto mando político militar israelí: Afirma las intenciones pacíficas de Israel, culpa a Hamás de ser el agresor y proclama que «Israel, como siempre, está haciendo todo lo que puede para limitar las víctimas civiles en Gaza». Los clérigos judíos en las Sinagogas Unidas dirán a sus fervientes feligreses que ignoren las más de 5.000 víctimas civiles y los 1.300 muertos, de los cuales las tres cuartas partes son mujeres, niños y civiles desarmados, los sesenta colegios y las decenas de miles de casas y las docenas de mezquitas demolidas, las condenas por crímenes de guerra por parte de las Naciones Unidas, la Cruz Roja y todos los grupos israelíes y palestinos por los derechos humanos.

El documento estratégico publicado por los judíos conservadores religiosos es muy parecido al emitido por toda la red de 51 grupos laicos y religiosos afiliados con los «Presidentes». Esto subraya la forma en que una minoría bien financiada y altamente disciplinada toma y multiplica su poder más allá de sus propios miembros, «apalancando» a los gentiles influyentes, a los medios de comunicación a todos los niveles y a las personalidades públicas, conformando un monstruo poderoso en defensa ahora del genocidio israelí en Gaza, y mañana en defensa de una guerra contra Irán.

La amenaza del ejército israelí a Irán

Israel, al contrario de lo que piensan algunos izquierdistas escépticos, tenía planes operativos avanzados para lanzar un ataque aéreo masivo contra Irán. En diversas ocasiones del pasado reciente, Israel ha planificado varios ataques aéreos contra Irán, que sólo fueron desbaratados por la Casa Blanca de Bush. El estado judío ha anunciado públicamente que atacará unilateralmente a Irán si éste sigue adelante con su derecho legal, internacionalmente reconocido, a enriquecer uranio. El más probable ganador en estas elecciones nacionales de febrero, Benjamín Netanyahu, ha declarado en público que un ataque militar contra Irán constituye la parte prioritaria de su agenda, un mensaje que ha activado a todas las organizaciones importantes judías-sionistas en EEUU para redoblar sus esfuerzos en aras de asegurar la conformidad, apoyo y activa colaboración estadounidense. El 7 de enero de 2009, The London Sunday Times, citando varias fuentes de alto nivel del ejército israelí, informaba de que: «Israel ha elaborado planes secretos para destruir las instalaciones de enriquecimiento de uranio de Irán con armas tácticas nucleares. Dos escuadrones del ejército del aire israelí entrenándose para hacer explotar una instalación iraní utilizando «bombas anti-búnker» nucleares de bajo rendimiento… Robert Gates, el nuevo (sic) Secretario de Defensa estadounidense, ha descrito la acción militar contra Irán como un «último recurso», lo que ha llevado a los oficiales israelíes a concluir que finalmente les van a dejar que ataquen. El general de división Eliezar Shkedi, Comandante del ejército del aire israelí, es quien ha supervisado los preparativos». (Times on Line, 7 de enero de 2009).

Un artículo posterior en el pro israelí New York Times (11 de enero de 2009), de David Sanger, un importante simpatizante sionista, informaba de que el «Presidente Bush desvió una petición secreta de Israel el año pasado (2008) de bombas anti-búnker especializadas con objeto de atacar el principal complejo nuclear de Irán… La administración Bush se alarmó ante una petición israelí de volar sobre Iraq para llegar hasta el principal complejo nuclear de Irán… La Casa Blanca rechazó rotundamente esa petición». Sanger siguió afirmando que los israelíes estaban furiosos por un informe detallado elaborado por dieciséis agencias de inteligencia estadounidenses (The National Intelligence Estimate) que demostraban que en 2003 Irán interrumpió el desarrollo de una ojiva nuclear al comprender que así socavaba los esfuerzos israelíes para asegurarse la colaboración estadounidense en un ataque militar contra Irán. Sanger pasa varios párrafos tratando de reforzar las afirmaciones, no comprobadas, de Israel acerca del programa nuclear de Irán enmarcando el caso para un ataque unilateral israelí… que según él debía haber empezado «en los primeros meses de 2008» pero que el ejército estadounidense paralizó.

Las próximas elecciones nacionales israelíes (10 de febrero de 2009) prometen acelerar los planes israelíes de un ataque militar masivo contra Irán, de acuerdo con las previsiones de las encuestas que indican que la mayoría de los votantes judíos elegirán al ultramilitarista sionista Benjamín Netanyahu, favorito de la mayoría de las organizaciones sionistas estadounidenses más influyentes. En una entrevista muy reciente con el Wall Street Journal (24 de enero de 2009), Netanyahu calificaba a Irán como la «base madre del terrorismo» y decía «que Israel no puede aceptar una base terrorista iraní (Gaza) al lado de sus ciudades importantes». Después continuaba justificando los asesinatos israelíes de civiles porque, proclamaba, la resistencia palestina («terroristas») «se esconde detrás de los civiles». El periodista del Wall Street, Brett Stephens, completamente intimidado y maravillado, se situaba a los pies del dirigente israelí y escribía aprobando las justificaciones de Netanyahu para lanzar un ataque contra Irán: «la amenaza de un Irán nuclear representa para el mundo un peligro mucho mayor que la crisis económica… y supone una amenaza existencial directa contra Israel…» Stephens sigue resumiendo la posición de Netanyahu hacia Obama: «Si la diplomacia fracasa y EEUU no se decide a utilizar la fuerza militar, Israel atacará en solitario…»

Los dirigentes israelíes desistieron temporalmente de atacar a Irán y en su lugar lanzaron el ataque contra Gaza para debilitar cualquier posible resistencia de los palestinos a una guerra israelí contra su aliado musulmán en Teherán. Los planes de guerra israelíes hacia Irán se van a ver reforzados con el nuevo Presidente Obama. Con la subida al poder del ultrasionista Dennis Ross como asesor principal en temas de Irán del Presidente Obama y con Hillary Clinton («Arrasaremos Irán») como Secretaria de Estado, la cuestión de un ataque preventivo israelí contra Irán apoyado por EEUU parece que está cerca de convertirse en una realidad. Tan solo hace dos meses que Ross firmó un documento que proporcionaba una «hoja de ruta» de la guerra contra Irán. El hecho de que todo el aparato de toma de decisiones políticas del régimen de Obama aparezca infectado de sionistas significa que cualquier oposición por parte de la inteligencia o del ejército a un ataque contra Irán será desactivada y sus portavoces marginados.

El gobierno de Obama e Israel

El gobierno de Obama está todavía más saturado de sionistas, si cabe, que el anterior. Desde los cargos más altos a los más bajos, desde el gabinete ejecutivo al Congreso, los sionistas están situados en posiciones de influencia sobre cualquier decisión estratégica que tenga alguna relación con las políticas relativas a Oriente Próximo.

Con fecha 20 de enero pasado, la Jewish Telegraph Agency, principal agencia de prensa al servicio de las publicaciones sionistas estadounidenses, proporcionó una lista detallada de los sionistas pro Israel colocados en puestos importantes relacionados con Oriente Próximo en el gobierno de Obama. Las pruebas de su control son abrumadoras y las consecuencias letales para cualquier posibilidad de equilibrio en unas negociaciones de paz, a la vez que sumamente prometedoras para las ambiciones bélicas de Israel en la región:

  1. Dennis Ross: será un influyente consejero para las políticas relativas a Irán. Es un defensor de la intensificación de las sanciones para socavar las negociaciones y reforzar la opción militar;
  1. Richard Holbrooke, sionista destacado, es el enviado especial de Obama para Afganistán. Fue representante de EEUU ante la ONU en la época de Bill Clinton, y recientemente ha presidido un grupo especial llamado United Against a Nuclear Iran (Unidos contra un Irán nuclear), que aboga por la acción militar contra Irán si no presenta una declaración –dictada por Israel– de cese de su programa legal de energía nuclear;
  1. George Mitchell, enviado especial de Obama para la resolución del conflicto entre Palestina e Israel, es uno de los cuatro copresidentes del destacado grupo sionista Bipartisan Policy Center, que propone un planteamiento gradual, que va desde las sanciones al embargo comercial, al bloqueo naval y a un ataque militar contra Irán;
  1. Dan Shapiro y Puneet Talwar colaborarán en materia de política de Oriente Próximo en el Consejo de Seguridad Nacional. Shapiro, en consultas con Israel, fue un elemento clave en el trámite de la Syrian Accountability Act (Ley de responsabilidad siria) en el Senado, que permitió la imposición de duras sanciones a Siria. Shapiro elaboró el sumiso y humillante discurso de Obama ante la conferencia del AIPAC en Washington, en mayo de 2008. Puneet Talwar manejará los asuntos del Golfo Pérsico, incluido Irán. Fue miembro del gabinete del ex senador y actual vicepresidente, Joe Biden, y colaborador y conducto del AIPAC;
  1. Eric Lynn está siendo designado para un empleo en la Casa Blanca en materia de políticas para Oriente Próximo. Empezó su carrera como becario del AIPAC, en 1998, y continuó como miembro del gabinete del congresista Peter Deutsch, una de las figuras más comprometidas con Israel en el Congreso. Lynn pasó un año en Israel, aprendiendo hebreo y saturándose de su cultura militar-sionista;
  1. James Steinberg y Jacob Jack Law fueron nombrados delegados de Clinton en el Departamento de Estado. Steinberg ha mantenido una fuerte relación con la comunidad pro Israel, y fue uno de los transmisores de la presión israelí sobre Yasser Arafat a fin de que éste capitulase ante las demandas israelíes. Jack Law dirigirá la política de estímulo económico en el extranjero. Es un sionista ortodoxo que utilizará los recursos económicos estadounidenses para respaldar el militarismo israelí y recompensar o castigar así a sus adversarios. Anteriormente fue jefe de una unidad de inversiones de Citigroup, y posee entre 50.000 y 100.000 dólares en bonos de Estado de Israel;
  1. Samantha Power fue en su momento crítica con los crímenes de guerra israelíes de 2002, por lo que la configuración de poder sionista consiguió apartarla de la campaña electoral de Obama en marzo de 2008. Fue rehabilitada y reincorporada como miembro del equipo de transición de Clinton después de pedir unas disculpas lamentables a Israel;
  1. Cass Sunstein, sionista liberal de toda la vida, es jefe de la oficina de información y asuntos normativos de la Casa Blanca: un órgano clave de propaganda del gobierno de Obama;
  1. Rand Beers fue el principal consejero de seguridad nacional del senador John Kerry durante su campaña presidencial de 2004, y consiguió establecer relaciones estrechas con el aparato político pro Israel. Como consejero del departamento estatal Homeland Security (equivalente a un ministerio del Interior) será «probablemente un elemento … a medida que Israel y EEUU forjan una alianza más estrecha» (Jewish Telegraph Agency, 20.1.2009);
  1. Lee Feinstein y Mara Rudman son veteranos sionistas de los gobiernos de Clinton. Feinstein es consejero principal de la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, y Rudman es consejera senior del Presidente Obama en política exterior.
  1. Susan Rice, nombrada representante ante la ONU por Obama, puso su firma en un documento elaborado por el Washington Institute for Near East Policy (WINEP) en el que se pedía una mayor coordinación entre Israel y Estados Unidos, con vistas al embargo y eventual ataque a Irán. WINEP es un conocido productor de propaganda de los más belicistas, fanáticos e incondicionales seguidores de Israel. En su testimonio ante el Senado, Rice denunció las críticas de la Asamblea General de las Naciones Unidas hacia el baño de sangre israelí en Gaza.

Al frente de la política exterior del gobierno de Obama, el vicepresidente Biden (que afirmó públicamente: «Soy un sionista»), la Secretaria de Estado Clinton («Destruyan Irán») y el Secretario de Defensa Gates (un resto del gobierno de Bush, totalmente dominado por Israel) han establecido el aparato más sionista posible para las políticas de Oriente Próximo de la historia de EEUU. Por sus antecedentes, lealtades y compromisos, este gobierno no está dispuesto a abrir negociaciones serias con Irán o a gestionar el fin de la ocupación israelí de Palestina. Al contrario, sus estrechos lazos con la configuración del poder sionista y el compromiso a largo plazo con respecto al militarismo y las políticas expansionistas israelíes, garantizan que el gobierno de Obama avanzará en su colaboración con el Estado judío hacia una confrontación militar con Irán. Todo el mundo en el equipo de Obama apoyó la carnicería israelí en Gaza y aprobó los esfuerzos de Israel para destruir el gobierno democráticamente elegido de Hamás, a la vez que apoyó al desacreditado y corrupto régimen títere encabezado por Mahmud Abbas.

La presidencia de Obama ha logrado lo que muchos observadores creían imposible: ha colocado más sionistas en posiciones estratégicas de poder, más comprometidos en una guerra contra Irán, que incluso durante la administración de Bush. Teniendo en cuenta los nombramientos de Obama y su propia sumisión personal a los líderes israelíes, es difícil imaginarse que los 16 servicios de inteligencia principales elaboren un informe que refute los montajes de Israel sobre el programa nuclear de Irán, como sucedió bajo el gobierno de Bush. Más tremendo aún, dado el dominio sionista de la Casa Blanca, es poco probable que Obama ponga su veto a un ataque aéreo israelí, tal como se admite que hizo Bush.

La estrategia israelí de guerra contra Irán sigue paso a paso la de su precursor nazi: los ataques se diseñan para conseguir el máximo efecto destructor de la infraestructura civil en los países y líderes opuestos a cualquier agresión israelí hacia Irán. Israel bombardeó e invadió Líbano; bombardeó Siria; destruyó Gaza. Su lobby ha ampliado y ha hecho cumplir sanciones económicas globales a través de un Departamento del Tesoro infestado de sionistas. El principal consejero económico de Obama, el ultrasionista Lawrence Summers, promueve las sanciones, boicoteos y embargos más estrictos contra los enemigos designados de Israel. Se trata de políticas que apuntan en dirección de la guerra.

Unas negociaciones de paz destinadas a la guerra

La probabilidad de que el gobierno de Obama lleve al mundo a una guerra ofensiva contra Irán no está basada en la especulación ociosa o en citas seleccionadas de su campaña presidencial. Nadie puede tomar en serio la intención del presidente Obama o de su Secretaria de Estado, Hillary Clinton, de entablar negociaciones con Irán, cuando éstas se acompañan de condiciones inaceptables para la soberanía o los intereses nacionales de dicho país. El gobierno de Obama amenaza abiertamente con la guerra si Irán no acepta el desarme unilateral, con una inspección intrusiva de sus instalaciones estratégicas de defensa, lo que ofrecería a Israel y EEUU una oportunidad única para establecer claramente los objetivos claves de su primera oleada de ataques.

Pero lo que demuestra de manera concluyente el impulso de Obama hacia la guerra con Irán es su designación del más entusiasta militarista sionista, Dennis Ross, en la posición estratégica clave en las negociaciones con Irán.

Obama ha nombrado a Ross en el puesto de enviado especial para Irán y máximo responsable en política de Oriente Próximo. George Mitchell, por su parte, es su enviado a las negociaciones entre Israel y Palestina. Se trata de una estrategia típica de policía bueno (Mitchell), policía malo (Ross). Ross, conocido a menudo como el abogado de Israel, es el sionista máximo, un príncipe heredero del lobby judío sionista de EEUU en todas las empresas importantes relativas a Irán. Es líder fundador del AIPAC, el principal y más potente grupo de presión de Israel en Washington. Es un ideólogo siocon de siempre, muy influyente, que llevó con éxito la campaña a favor de la invasión de Iraq. Está entre los escritores y propagandistas más prolíficos e influyentes del antes citado WINEP, que ha elaborado los documentos programáticos más belicistas de promoción de la intervención militar de EEUU a favor de las ambiciones expansionistas de Israel. Durante los años de Clinton, Ross fue nombrado jefe del comité de mediación de EEUU durante las negociaciones entre palestinos e israelíes (1999-2000). Como tal, su actuación fue la de abogado de Israel, según otro diplomático sionista de EEUU participante. Pasó por encima de cualquier posibilidad de alcanzar un compromiso aceptable, siguiendo las iniciativas de Israel, y creó las condiciones que hicieron inevitable el rechazo palestino a la vez que culpaba de ello a este sacrificado pueblo. Ross tiene una gran influencia en las políticas de Obama con respecto a Israel.

Ross es un líder en un grupo tapadera sionista relativamente nuevo, conocido como el Bipartisan Policy Center. Este centro publicó recientemente un informe titulado Meeting the Challenge: US Policy Toward Iranian Nuclear Development (Haciendo frente al desafío: políticas de EEUU ante el desarrollo nuclear iraní.) Este plan de trabajo para la guerra con Irán fue elaborado por un grupo de trabajo que incluía a Ross y otros dos extremistas siocons: Michal Makovsky y Michael Rubin, ambos con doble nacionalidad israelí y estadounidense. El reconocimiento por parte de Ross del citado informe refleja su rechazo de cualquier posibilidad de un acuerdo negociado con Irán que aceptase el derecho legal de Irán a un programa de enriquecimiento de uranio tal y como está reconocido en los tratados internacionales.

Un pequeño problema conocido recientemente en la designación de Dennis Ross como miembro del gabinete de Obama es su papel como presidente actual del Jewish People Policy Planning Institute (Instituto de planificación de políticas para el pueblo judío) con sede en Jerusalén y dependiente de la Jewish Agency, organismo oficial del gobierno israelí. Su trabajo actual para un organismo de la administración pública israelí podría colocar a Ross en conflicto con la Foreign Agents Registration Act (FARA), ley estadounidense que obliga a registrarse como tales a los individuos que trabajen como agentes de un gobierno extranjero, algo que Ross nunca ha hecho.

El informe aboga por un bombardeo aéreo israelí preventivo y un ataque de misiles contra Irán, en caso de que EEUU y Europa no llegasen a golpear primero. Este informe, acreditado por Dennis Ross, propone un bloqueo total de Irán por mar y aire y un embargo de este país como preludio de un ataque de EEUU contra la infraestructura vital de Irán. El documento invitaba a Obama a introducir tropas y equipo en la región so pretexto de los conflictos de Iraq y Afganistán, manteniendo por tanto un cierto nivel de sorpresa estratégica y táctica. Es decir, el próximo nombramiento de Ross para dirigir el Middle East Policy Advisory Group (Grupo consultivo de políticas para Oriente Próximo) de su gobierno coloca a un defensor y promotor incondicional de la guerra genocida contra Irán en una posición estratégica clave de política exterior.

La secretaria de estado Hillary Clinton y Dennis Ross harán todo lo que esté en su mano para promover y justificar un ataque conjunto estadounidense-israelí contra Irán. Ross y Clinton comenzarán con unas falsas negociaciones con ultimátum inaceptables. A continuación, seguirán acciones de guerra en forma de embargos al estilo del impuesto a Gaza, diseñados para matar de hambre y empobrecer a la población de Irán, y, finalmente, un blitzkrieg aéreo también al estilo de Gaza. Dado el número extraordinario de sionistas designado por Obama en todos los niveles claves de su Gobierno, la posibilidad de cualquier debate interno o desacuerdo sobre el plan de trabajo de Ross para la guerra en interés de Israel es mínimo. Para la formulación de sus políticas, Obama ha creado una élite tan estrechamente ligada y leal al establishment militar israelí que impide cualquier tipo de negociación significativa con Irán.

Posibles obstáculos exteriores a la guerra sionista-israelí y de EEUU contra Irán

La única disuasión real a un ataque israelí al estilo de Gaza en Irán es la capacidad de respuesta militar de Teherán, especialmente sus misiles de precisión y largo alcance capaces de alcanzar los principales objetivos militares en Israel, así como sus infraestructuras y sistemas conexos de apoyo. Dada la ausencia de cualquier escrúpulo moral en los líderes israelíes y su inmersión en una ideología militarista, en la que la fuerza bruta y la violencia generalizada se consideran los principales medios de proyección del poder y de garantía del apoyo público israelí, un fuerte contraataque militar masivo es, probablemente, la disuasión más efectiva para forzar a sus líderes a reconsiderar la política exterior militar conducida por Israel.

Mientras los militaristas israelíes adoptan una retórica defensiva, su estrategia consiste en debilitar la capacidad defensiva de Irán y hacerlo más vulnerable a las amenazas militares y a la presión diplomática en una espiral creciente hasta un asalto aéreo preventivo. Las inspecciones internacionales realizadas por organismos de las Naciones Unidas solamente se llevan a cabo en sitios iraníes, pero no en las instalaciones militares de EEUU en la región, entre otras sus naves y submarinos dotados de armas nucleares de guerra, ni en las instalaciones nucleares de Israel y sus laboratorios del arma nuclear. Estas inspecciones desiguales proporcionan una gran cantidad de información sobre las capacidades militares y de defensa iraníes, así como de sus laboratorios de investigación estratégica avanzada. Las inspecciones de la ONU antes de la invasión de Iraq por EEUU permitieron identificar las instalaciones claves de defensa y los científicos iraquíes, sus lugares de trabajo y sus hogares, datos que se utilizaron en las misiones de bombardeo y la subsiguiente campaña de asesinatos de científicos iraquíes de alto nivel. Esta clase de información fue crucial en la dirección de los ataques israelíes con bombas y misiles y en el asesinato de líderes y sus familias durante las invasiones israelíes de Líbano y Gaza.

El boicoteo económico sionista a Irán, impuesto por Israel y Estados Unidos, pretende claramente socavar tanto las condiciones de vida iraníes como el rendimiento de su economía, de forma parecida a lo que el estado judío ha impuesto en Gaza. Forma parte de la campaña de ablandamiento, previa a un ataque en toda la regla.

Hoy, sin embargo, a pesar del esfuerzo continuo de todos los altos funcionarios sionistas en el gobierno de EEUU y de las presiones intensas de sus grupos de presión sobre los gestores de fondos de pensiones de EEUU, el embargo no ha conseguido quebrar la economía iraní. Especialmente con el inicio de la recesión, la reducción de los mercados mundiales y la demanda energética cada vez mayor de China, numerosas multinacionales occidentales y asiáticas están impacientes por negociar con Irán e ignorar las presiones sionistas israelíes y estadounidenses.

La guerra genocida de Israel contra Gaza ha producido finalmente algunas grietas importantes en el monopolio sionista sobre la opinión judía fuera de Israel. Las principales organizaciones comunales judías y sus portavoces espirituales siguen apoyando todos los delitos israelíes, desde el bombardeo de ambulancias y clínicas de la Cruz Roja hasta de escuelas de las Naciones Unidas, almacenes de alimentos y suministros médicos y centros de refugiados, pero finalmente, esto ha provocado una oposición vigorosa entre los principales intelectuales, escritores y otros profesionales judíos.

Nuevas organizaciones y personalidades de la comunidad judía han repudiado decididamente el genocidio perpetrado por Israel. Algunos activistas judíos han tomado resueltas medidas directas, ocupando oficinas consulares israelíes en ciudades importantes y pidiendo un boicoteo total de mercancías e intercambios académicos israelíes. Otros se han enfrentado a apologistas sionistas en foros y ruedas de prensa públicas. A pesar de que el número y la influencia de judíos críticos con los crímenes de guerra sionistas es pequeño, su importancia se halla en la legitimidad que otorgan y el estímulo que facilitan a millones de gentiles, generalmente intimidados y silenciosos, a manifestarse públicamente. Como consecuencia, un número sin precedentes de personas en todo Occidente, ha expresado su horror y oposición al monstruo militar sionista y ha expresado su apoyo al boicoteo económico contra Israel. Aunque la oposición judía y gentil de masas no detuvo ni debilitó la masacre de Israel de civiles en Gaza, ha sentado la base política y organizativa para poner en marcha una campaña masiva contra los planes sionistas y estadounidenses de guerra contra Irán.

Los éxitos militares de Israel han creado una fiebre guerrera triunfalista e irracional entre todos sus líderes y partidarios entusiastas en las organizaciones judeo-sionistas de EEUU, que cuentan con cerca de un millón de miembros. Dichos éxitos los ha llevado a subestimar los costes catastróficos de una guerra contra Irán. Un ataque militar por sorpresa a Irán por parte de Israel y EEUU provocará acciones de represalia en todo Oriente Próximo. Esto infligirá ciertamente pérdidas humanas, militares, políticas y económicas graves en muchas instalaciones militares de EEUU en la región del Golfo Pérsico. En particular en Iraq y los cercanos Estados satélites del Golfo, donde las fuerzas militares de EEUU son altamente vulnerables. Un ataque israelí podría llevar a la desestabilización o al derrocamiento de los regímenes satélites árabes. Por otra parte, Irán puede tomar represalias con éxito lanzando misiles de precisión de largo alcance, que tendrían por objetivo los principales centros militares israelíes y los centros de población colindantes.

Teniendo en cuenta la repugnancia y el horror enormes, en todo el mundo, que han producido los crímenes de guerra de Israel en Gaza y el odio que inspira la perspectiva de nuevos ataques aéreos sobre millones de iraníes, no es probable que las represalias de Teherán contra Israel y EEUU susciten una gran condena. Más probablemente, la mayor parte de la gente percibirá, con un sentimiento de justa venganza, que finalmente se pague al tirano arrogante con su misma moneda por sus ataques a los civiles desarmados y encarcelados de Gaza. Al igual que los supervivientes británicos de los ataques de los nazis, con sus bombas volantes V-2, a las ciudades británicas aplaudieron el bombardeo de Dresde, partes significativas de la opinión pública pueden saludar un ataque de represalia contra Israel como una disuasión válida a la vista de sus atrocidades en serie contra la humanidad.

Una de las amenazas más efectivas contra el impulso genocida de Israel es la puesta en marcha de investigaciones sobre los crímenes de guerra israelíes y el establecimiento de tribunales para juzgar a los líderes militares y políticos de Israel por sus delitos contra la humanidad (Financial Times, 16 de enero de 2009.) Los líderes israelíes han informado a sus militares criminales de que se les proporcionará protección legal, y han manifestado su preocupación por el hecho de que ellos mismos puedan estar sujetos a detenciones y juicios en el extranjero. Varios gobiernos están presentando querellas por crímenes de guerra ante la Corte Penal Internacional de La Haya. El problema a la hora de llevar a juicio a los criminales de guerra israelíes consiste en establecer los límites entre los líderes político-militares que dirigieron los crímenes de guerra y los oficiales de campo que aplicaron las políticas que violaban los Convenios de Ginebra. Por ejemplo, identificar a los funcionarios que impidieron, concretamente durante más de cuatro días, que trabajadores médicos y de rescate pudieran realizar la evacuación de heridos y civiles al borde de la inanición, entre ellos niños pequeños, del lugar de una masacre israelí espantosa de civiles gazatíes. ¿Y qué decir de la gran cantidad de ciudadanos judíos israelíes que, de pura exaltación ante el bombardeo de barrios enteros, se instalaron en puestos de observación con sus cestas de picnic para ver mejor la carnicería en curso? Los mismos israelíes «encantados por las imágenes, que llenaban las primeras páginas de los periódicos, de soldados israelíes sonrientes que regresaban a sus hogares en los tanques, haciendo el signo de la victoria» (Financial Times, 26 de enero de 2009).

El entusiasmo masivo israelí, la intoxicación política y el abrazo a los autores de la matanza de gente desarmada pueden ser repugnantes para la opinión mundial, pero no constituyen un delito suficiente para merecer un tribunal internacional. Sin embargo, está sujeto al mismo desprecio moral que muchos de nosotros sentimos hacia los alemanes que celebraron los bombardeos salvajes hitlerianos de ciudades soviéticas, polacas y balcánicas. Incluso si esta Casa Blanca controlada por los sionistas lograra la utilización de su veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para prevenir una investigación por crímenes de guerra de los líderes israelíes, la presentación de acusaciones y posibles detenciones en varios países europeos forzará a los líderes israelíes a reflexionar sobre su situación de parias, y podría inhibir su deseo de una guerra asesina contra Irán. Incluimos aquí una lista (véase el anexo no 2) de los líderes militares israelíes, su graduación y su función y responsabilidad operativa en los crímenes de guerra en Gaza.

Los israelíes rechazan de antemano el oprobio ante la opinión mundial como un asunto irrelevante para su ofensiva militar. Esto origina que el estado judío no preste atención a la importancia de la opinión pública mundial, que erosionará el apoyo político estratégico en el futuro. Muchos observadores creen que centenares de millones de ciudadanos árabes y multitudes de no árabes y no musulmanes están llegando a la conclusión de que Israel y su quinta columna sionista de ultramar sólo entienden el lenguaje de la fuerza, puesto que practican sistemáticamente el terrorismo de Estado para imponer sus intereses sobre personas cautivas y empobrecidas. Como consecuencia, muchos analistas sostienen que es comprensible que las opciones de las víctimas de Israel inevitablemente se basen en la resistencia popular continua, organizada y militarizada. En estas circunstancias, la actual generación de líderes árabes, anémicos e impotentes, y los regímenes colaboracionistas pueden ser derrocados y dar paso a un nuevo liderazgo combativo y consecuente que consulte y fundamente su apoyo de masas en los más profundos sentimientos de dignidad nacional y odio profundo a las humillaciones impuestas por los sionistas.

Conclusiones

La guerra de Gaza está llevando a los líderes de Israel y a sus agentes de ultramar, estratégicamente situados en el sistema político de EEUU, a nuevos excesos y a una nueva guerra contra Irán, como parte de una estrategia regional para asegurar el poder imperial. El gobierno de Obama y el Primer Ministro israelí que salga elegido compartirán más cosas que unos responsables de las políticas que sirven a ambas partes y unos compromisos a largo plazo con la construcción del imperio manu militari. Han dejado claro también que procederán a una serie de movimientos diplomáticos y económicos destinados a preparar el escenario para poner en marcha una guerra genocida contra Irán, que coincidirá con la retórica de Obama de reconstrucción de una alianza judeo-afro-estadounidense basada en los intereses israelíes y las vidas de estadounidenses. La única disuasión ante nuevas guerras de exterminio es una acción de masas que aumente los costes políticos, económicos y militares de la agresión israelí. Sólo cuando las víctimas israelíes aumenten, cuando los explotadores y los banqueros sionistas sufran pérdidas, cuando se boicoteen sus sitios académicos y turísticos, sólo entonces los israelíes y sus acólitos de EEUU comenzarán a repensar su adhesión ciega a políticas militaristas. Sólo entonces revisarán su irracional visión judeocéntrica de un mundo hecho por y para el Pueblo Elegido que vive en el único Estado Moral del mundo.

Lamentablemente, puede que sean necesarios algunos choques militares para disipar esas fantasías tribales. La Historia nos enseña que no hay nada como una derrota sangrienta para terminar con el complejo de superhombre.

Anexo no 1

    51 organizaciones pertenecientes a la Conferencia de presidentes de las principales organizaciones judías de Estados Unidos
    1. Ameinu
    2. American Friends of Likud
    3. American Gathering/Federation of Jewish Holocaust Survivors
    4. American-Israel Friendship League
    5. American-Israel Public Affairs Committee
    6. American Jewish Committee
    7. American Jewish Congress
    8. American Jewish Joint Distribution Committee
    9. American Sephardi Federation
    10. American Zionist Movement
    11. Americans for Peace Now
    12. AMIT
    13. Anti-Defamation League
    14. Association of Reform Zionist of America
    15. B’nai B’rith International
    16. Bnai Zion
    17. Central Committee of American Rabbis
    18. Committee for Accuracy in Middle East Reporting in America
    19. Development Corporation for Israel/State of Israel Bonds
    20. Emunah of America
    21. Friends of Israel Defense Forces
    22. Hadassah, Women’s Zionist Organization of America
    23. Hebrew Immigrant Aid Society
    24. Hillel: The Foundation of Jewish Campus Life
    25. Jewish Community Centers Association
    26. Jewish Council for Public Affairs
    27. Jewish Institute for National Security Affairs
    28. Jewish Labor Committee
    29. Jewish National Fund
    30. Jewish Reconstructionist Federation
    31. Jewish War Veterans of the USA
    32. Jewish Women International
    33. Mercaz USA, Zionist Organization of the Conservative Movement
    34. Na’amat USA
    35. NCSJ: Advocates on behalf of Jews in Russia, Ukraine, the Baltic States and Eurasia
    36. National Council of Jewish Women
    37. National Council of Young Israel
    38. ORT America
    39. Rabbinical Assembly
    40. Rabbinical Council of America
    41. Religious Zionist of America
    42. Union for Reform Judaism
    43. Union of Orthodox Jewish Congregations of America
    44. United Jewish Communities
    45. United Synagogue of Conservative Judaism
    46. WIZO
    47. Women’s League for Conservative Judaism
    48. Women of Reform Judaism
    49. Workmen’s Circle
    50. World Zionist Executive, US
    51. Zionist Organization of America

Anexo no 2

Lista de funcionarios israelíes que han participado en crímenes de guerra durante la invasión de Gaza. Se trata de una lista parcial y evolutiva de presuntos criminales de guerra recogida por un grupo de activistas israelíes, a pesar de la censura del gobierno israelí y en abierto desafío al fiscal general de Israel, el general Menachem Mazuz, y su contraparte en el ejército, el juez-fiscal general de brigada Avihai Mandelblit:

    1. Ehud Olmert, primer ministro israelí
    2. Ehud Barak, ministro de la Guerra israelí
    3. Tzipi Livni, ministra de Asuntos Exteriores israelí
    4. Yuval Diskin, jefe del servicio secreto Shin Bet
    5. Teniente general Gabi Ashkenazi, jefe de Estado Mayor de las fuerzas israelíes de ocupación
    6. Coronel Hartzi Halevi, comandante de la Brigada paracaidista
    7. Coronel Yigal Slovik, comandante de la 401a Brigada
    8. General de brigada Jonathan Locker, jefe de la Fuerza Aérea israelí
    9. General de división Ido Nehushtan, Fuerza Aérea israelí
    10. Coronel Ron Ashrov, comandante de la zona norte de Gaza
    11. General de brigada Eyal Eisenberg, comandante de todas las fuerzas israelíes de ocupación
    12. Coronel Yigal Slovik, comandante de convoy de la 401a Brigada acorazada
    13. General de brigada en la reserva Sho’alay Marom,
    14. Teniente coronel Yoav Mordechai, 13o batallón de la Brigada de infantería Golani
    15. Teniente coronel Oren Cohen, 13o batallón de la Brigada de infantería Golani
    16. Teniente coronel Avi Blot, 101o batallón de la Brigada de paracaidista
    17. Teniente coronel Yehuda Cohen, Regimiento Rotem, Brigada de infantería Givati
    18. Teniente coronel Ronen Dagmi, comandante adjunto de la 401a Brigada acorazada
    19. Coronel Avi Peled, comandante de brigada, Batallón 51o
    20. General de brigada en la reserva Zvika Fogel, ex jefe del Comando Sur
    21. General de brigada Yuval Halamish, jefe de los servicios secretos del ejército israelí
    22. Coronel Hartzi Halevi, Comandante de la Brigada paracaidista
    23. Coronel Hertzi Halevy, comandante de brigada
    24. Coronel Tomer Tsiter, participante en la masacre de Gaza conocida como Operación Plomo Fundido; antes, participante en la masacre conocida como Operación Escudo Defensivo, perpetrada en el campo de refugiados de Jenin en 2002.
    25. Oficial de infantería en la reserva Gur Rosenblatt
    26. Oficial de infantería en la reserva Guy Ohaion
    27. Teniente coronel Erez
    28. Comandante Nimrod Aloni
    29. Teniente coronel en la reserva Shlomo Saban
    30. Capitán Ron Vardi ,
    31. Coronel Pnina Sharvit-Baruch, jefe del servicio jurídico internacional, fiscal militar
    32. General de división Yoav Galant, jefe del Comando Sur
    33. Subteniente mayor Richard Awizrat
    34. General de división Amos Yadlin, jefe de la inteligencia militar

James Petras es especialista en política sionista estadounidense y analista de la prensa judía israelí y estadounidense. Es autor de Zionism, Militarism and the Decline of US Power, Clarity Press 2008.

Sinfo Fernández, S. Seguí y Caty R. pertenecen al colectivo de Rebelión. Seguí también es miembro de Tlaxcala y Cubadebate. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a los traductores, la revisora y la fuente.

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Mordejai Vanunu, represaliado por denunciar el programa nuclear israelí
“El poder nuclear de Israel se volverá algún día contra los mismos que lo crearon”
Alberto Pradilla-Aritz Intxusta
Gara

«Apoyo la independencia de Euskal Herria. Estoy de acuerdo en que todas las naciones, grandes y pequeñas, tienen derecho a la autodeterminación por medios de activismo político y no violencia», afirma MordeJai Vanunu antes de que la entrevista comience. Con la prohibición de salir del Estado de Israel, Vanunu vive en una «gran prisión». Enjuto y serio, su presencia llena por completo la sala de un hotel en Jerusalén.

En 1986 denunció que Israel fabricaba armas nucleares. Calculó que habrían fabricado unas 200. ¿Qué pruebas tenía? ¿A quién acudió?

Tenía pruebas, tenía las fotos, toda la información que le doy al periodista la comprobaron con un científico. Probaron que era cierto lo que decía.

¿Sabía a lo que se arriesgaba?

Por supuesto. Estaba seguro de que los judíos me iban a hacer algo: matarme, herirme, secuestrarme… Hablamos del Mossad. Me arriesgué a todo. Lo que me preocupaba era lograr lo que me proponía antes de que me mataran. Primero tenía que lograr mi objetivo, después pasaría lo que tenía que pasar.

Ha señalado en varias ocasiones que hizo su revelación por el bien de la Humanidad, no el de los israelíes. ¿Cree que su aportación ha contribuido a la paz en la región?

Mi objetivo era la destrucción de las armas atómicas de todo el mundo, no sólo de Israel. Recordemos que era 1986, en Plena Guerra fría, y el plan atómico israelí podía dar el pistoletazo de salida de una carrera armamentística en Oriente Próximo y había peligro de que se desatara una guerra nuclear entre EEUU y la URSS. Estábamos hablando de 200 bombas. Mi revelación ayudó a que el mundo se despertara y evitara que Israel pudiera llegar a utilizar la bomba. Ésta fue mi contribución.

El Gobierno israelí mentía al asegurar que no buscaba dotarse de bombas nucleares, pero era un Gobierno elegido democráticamente. Entonces, ¿tracionó o no a su país?

Aquí la democracia no es como en EEUU o Europa. Israel tiene una ley especial que le permite hacer lo que quiera. Una democracia peculiar, como se demuestra en mi caso: no me permiten salir del país o hablar con extranjeros. La democracia supone tener derechos humanos: libertad de expresión, libertad de movimiento… Nada de eso existe en Israel. Además, el Gobierno no cuenta la verdad ni a su gente, ni al mundo. ¿Qué tipo de democracia es ésta? ¿Cómo pueden mentir a la hora de fabricar armas atómicas? Hacen todo lo que ellos quieren. EEUU se enfrenta a Irán, porque dicen que tienen la bomba. Sin embargo, Israel también la tiene y no le pasa nada. Así que yo estoy contento y orgulloso de ser considerado un traidor.

Por denunciar eso, pasó 18 años en la cárcel, once años y medio en aislamiento. ¿Puede hablarnos de esa celda? ¿Qué recuerda de ella?

Durante 18 años en prisión estuve en una habitación solo. Una celda de tres por dos metros. Tenía televisión, radio, libros… pero no dejaban a nadie estar conmigo. La organización estaba luchando contra mí en secreto, para destruirme, para destrozarme el sueño, para controlar todo lo que recibía. Durante estos años aprendí a responderles, aprendí a no volverme loco. Luchaban contra mí sicológicamente. A pesar de todo, sobreviví: rezaba en voz alta, cantaba cuando me querían volver loco o enfadarme. Todo para no enfrentarme a ellos y ser como un criminal, como otros presos comunes. También intentaba hacer ejercicio, corría en esta celda de 3×2 metros, practicaba yoga, leía libros y escribía. Escuchaba música clásica, mucha ópera, todo ello para defenderme de sus ataques. Durante 18 años estuve solo, después de doce años me dijeron que podía salir e ir a vivir con otros presos. Yo les dije que quería vivir con presos palestinos. Me dijeron que no. Así que estuve solo otros seis años.

¿Es cierto que durante el aislamiento pasó dos años con la luz permanentemente encendida? ¿Qué otros malos tratos sufrió?

Los dos primeros años estuvo la luz siempre encendida, las 24 horas. Además, pusieron una cámara en mi celda y me despertaban cuando querían, no me dejaban dormir. A veces, por la noche, venían y registraban toda la habitación. Yo les preguntaba qué hacían, qué buscaban. Me respondían que era para cuidarme, porque tenían miedo de que me suicidara. Sin embargo, lo hacían para volverme loco.

Los últimos siete años conoció a otros presos. ¿Echa de menos a alguno?

Después de los once años y medio, me autorizaron a salir al patio durante el día, de ocho de la mañana a seis de la tarde. Pero no me dejaron estar con los palestinos, me llevaron con criminales judíos, que me vieron y me conocieron. Al principio éramos amigos, pero tras unos meses comenzaron a intimidarme. Me veían como un traidor, y me despreciaban por convertirme al cristianismo. Colaboraban con los guardias, les contaban mentiras sobre mí. Mentían sobre lo que hacía, sobre lo que hablaba y les decían cosas como que yo intentaba fugarme de la prisión.

El mundo no sabía si saldría del cautiverio como héroe o como un hombre derrotado, pero, como usted dice, sobrevivió. ¿De dónde sacó la fuerza?

Es una gran pregunta. No lo sé. Creo en la libertad, en la Humanidad, en la libertad de expresión y en actuar como te dicta la conciencia. Si algo me ayudó superar la prisión fue mi confianza en la Justicia y en la Humanidad. Toda la injusticia que he sufrido también me dio fuerzas para hablar cuando salí de la cárcel y para decirle al mundo que los traidores eran los israelíes y no yo. Pero la lucha duró 18 largos años y ser fuerte no es suficiente para sobrevivir, también debes saber qué hacer en cada momento. Muchos quieren convertirse en héroes y acaban muertos. Tienes que ser listo, no sólo un héroe. Debes ser listo para tener éxito y salir de la cárcel vivo. La Inteligencia israelí lo sabe todo y puede destruir a cualquiera, a cualquier héroe. Te machacan sicológicamente y también físicamente, con la comida. Si eres fuerte sicológicamente, te atacarán en lo físico. Saben de comida, de nutrición. Saben qué comidas van a hacer que enfermes. Por eso tienes que ser inteligente para sobrevivir.

Mientras estaba preso, el ministro de Justicia, Tommy Lapid, dijo que deberían ahorcarle. ¿Lo sabía? ¿Temió por su vida?

No sabía que el ministro de Justicia había dicho eso. La ley israelí no permite el ahorcamiento, porque durante el Holocausto nos ahorcaban. No podían matarme cuando estaba preso, pero sí pudieron matarme cuando estaba en Europa. Yo estaba preparado para cualquier cosa. No temía por mi vida. Cuando tomé la decisión, asumí el riesgo. Sin embargo, cuando me llevaron a prisión, yo estaba dispuesto a cualquier cosa para sobrevivir. No quería morir. Si ellos no me asesinaban, yo quería continuar con mi vida. Eso es lo que hago ahora. A veces, tengo miedo de que me hagan algo en la calle, pero sigo con mi vida. Al final, si tiene que pasar algo, pasará. Tampoco puedo tener miedo todo el tiempo.

¿Qué piensa sobre su liberación?

El problema de mi libertad es que no tengo permitido salir de Israel. No me siento libre en Israel. Antes estaba en una pequeña prisión y ahora me siento en una enorme prisión. Estoy contento de ver el mundo, de salir a la calle, de ver a mis amigos, de tener la posibilidad de elegir qué hacer. Todo esto alimenta mi mente, pero dentro de mí siento que no soy libre de verdad. Siento que en cualquier momento pueden arrestarme y hacer conmigo lo que quieran. Esto no es una libertad real.

En la última entrevista reconoció que se ha distanciado de su familia, que su familia lleva peor su conversión al cristianismo que la decisión de revelar la fabricación de armas nucleares. ¿Sigue sintiéndose solo?

No, no me siento solo. Mi familia es una familia muy religiosa, son ortodoxos. Ellos no aceptan que sea cristiano. ¿Qué puedo hacer yo? Ellos viven su vida y yo, la mía. No estoy solo, tengo muchos amigos. Todos mis amigos y todos los que me apoyan son ahora mi familia. Mis familiares viven en Tel Aviv, yo vivo aquí, en Jerusalén Este, en la zona palestina de la ciudad. Además, tengo muchísimos amigos por todo el mundo, en todas partes.

¿Y abandonado?

Sí, me siento abandonado por Europa y EEUU. Nadie se ha preocupado por mí. Si fuese un judío de Europa o Rusia habrían luchado por mí Francia, Suecia, Inglaterra… todos. Pero estoy aquí, en Israel, sin que nadie me defienda. Me siento abandonado y decepcionado, porque durante esos 18 años podrían haberme sacado de la cárcel, pero nadie lo intentó.

El Ejército israelí asegura que ya no le queda ningún secreto por revelar. ¿Soportaría de nuevo la cárcel?

El Gobierno continúa diciendo que aún guardo secretos, por eso no estoy autorizado a salir del país. Pero yo no tengo más secretos y no quiero volver a la cárcel. Ya pagué 18 años, pero nunca se sabe.

¿Qué es lo que le impide descansar aquí?

Aquí me siento libre, pero también observado, vigilado todo el tiempo. Alguien podría estar en este restaurante vigilándonos. Yo me comporto como un hombre libre. No les tengo miedo.

El mundo parece tener miedo al poder nuclear israelí. ¿Israel le teme a usted o sólo le guarda rencor?

Israel no me tiene miedo. Sencillamente, Israel me ha utilizado. Se ha vengado de mí y me ha utilizado para asustar a los demás y conseguir que nadie hable mal de ellos. El mundo está preocupado por la bomba de Israel, pero sabe que más tarde o más temprano debe acabar con todo su arsenal atómico. Si no lo hace, Irán acabará teniendo la bomba, también Egipto, Siria, Arabia y todos los demás.

http://www.gara.net/paperezkoa/20090208/120683/es/El-poder-nuclear-Israel-volvera-algun-dia-contra-mismos-que-crearon

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ZP y la venta de armas a Israel

Eduardo Melero Alonso

El ciudadano Rafael le preguntó al Presidente del Gobierno que cuántos civiles palestinos habían muerto por armas españolas. El Presidente del Gobierno, al que no se le deben dar muy bien las cuentas, contestó que estaba convencido de que el armamento español no se había utilizado para eso. Y lo dijo con un tono que daba a entender lo profundo de su convicción.

Los ciudadanos de este país estamos en deuda con el ciudadano Rafael. Gracias a su pregunta, los medios de comunicación mayoritarios se han ocupado de las exportaciones de armas a Israel. El ciudadano Rafael ha conseguido poner en el debate mediático una cuestión que no había salido a la luz de los grandes medios tras tres semanas de bombardeos, más de mil muertos y más de cinco mil heridos. Lo cual dice mucho sobre nuestros medios de comunicación.

La guerra de Gaza es un ejemplo más, aunque especialmente doloroso, de la irresponsable política gubernamental en materia de exportaciones de armas. Según la legislación española, para que una empresa pueda exportar armamento se requiere una autorización administrativa previa. Entre los requisitos a tener en cuenta a la hora de otorgar o denegar las autorizaciones de exportación se encuentran: el respeto a los derechos humanos en el país de destino final; la existencia de tensiones o conflictos armados en el país de destino final; y el mantenimiento de la paz, la seguridad y la estabilidad regionales (Criterios 2, 3 y 4 del Código de Conducta de la Unión Europea en materia de exportación de armas).

Parece difícil justificar la compatibilidad de las exportaciones de armas a Israel con los criterios señalados. Es evidente la existencia de tensiones o conflictos armados entre Israel y la población palestina, conflicto que es un foco constante de inestabilidad en la región. Por último, tampoco parece muy respetuosa la política de Israel en relación con los derechos humanos de la población palestina, una población a la que somete a un bloqueo económico, contra la que se ejerce la tortura, y que se encuentra bajo la amenaza constante de ser objeto de un asesinato selectivo.

Hubiera sido muy interesante que el Presidente del Gobierno hubiera mencionado por qué razones se exportan armas a Israel, es decir, cómo justifica la legalidad de tales exportaciones. Ello no sólo para poder ponderar la profundidad de las convicciones del Presidente del Gobierno, sino también porque es imposible conocer esas razones ya que el contenido de las actas del órgano que decide si se autorizan las exportaciones de armas son un secreto de Estado.

El hecho es que durante el período 1998-2008 se ha exportado a Israel material de defensa por un valor de más de veinticinco millones de euros (más de cuatro mil millones de las antiguas pesetas). Una cantidad que no mencionó el Presidente del Gobierno, quien consideró calderilla las ventas de armas por un millón de euros, una insignificancia desde el punto de vista de sus fuertes convicciones.

El Presidente tampoco mencionó que el armamento exportado ha consistido en: equipos de formación de imagen, armas de fuego de calibre inferior a 12 milímetros, combustibles y explosivos militares, y bombas, cohetes, torpedos y misiles. Armamento que se utiliza directamente para matar o como medio indirecto para poder matar (o para matar mejor).

El Presidente del Gobierno debe tener unas fuertes convicciones, ya que está convencido de que dicho armamento no se ha utilizado para “eso”, es decir, para asesinar a más de mil personas y para herir a más de cinco mil. El hecho es que una vez que se exportan las armas, la legislación española no establece ningún mecanismo para impedir que el comprador las use para matar a quien quiera y de la forma que considere más conveniente. ¿De qué forma podría hacerlo?

Si me permite hacerle una pregunta, señor José Luis Rodríguez Zapatero: ¿cuántos palestinos tienen que morir para que el Gobierno español prohíba la venta de armamento a Israel? Estoy convencido de que sabrá encontrar una buena manera de eludir la respuesta.

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http://luchesentrubia.wordpress.com/2008/12/30/anillo-solidario-contra-la-masacre-de-gaza/http://luchesentrubia.wordpress.com/2008/12/30/anillo-solidario-contra-la-masacre-de-gaza/

Beatriz Tostado

Ha empezado el año movido y bañado de sangre. Quizás Ehud Olmert o Tzipi Livni no hayan hecho aún la lista de sus propósitos de año nuevo… ¿qué tal retirarse definitivamente de Gaza y de gran parte de los territorios ocupados?, ¿qué tal dejar de cebarse con los palestinos?, ¿qué tal devolver a Siria los Altos del Golán?, ¿qué tal volver a las fronteras reconocidas por la ONU?, ¿qué tal Jerusalén, capital compartida de dos estados? De este modo nos sería más fácil exigir a Hamás (ese grupo que por cierto les vino muy bien para que los palestinos se pelearan entre ellos) que dejaran de tirar cohetes (que podría ser su propósito también, sí). Seamos realistas, no se hará nada de esto (al menos de momento).


Ahora bien, los propósitos de año nuevo que nos interesan también son los de Barak Hussein Obama , el ya nuevo presidente de los EEUU. ¿Qué tal largarse de Iraq?, ¿qué tal cerrar Guantánamo?… Mas sospecho que los magos de oriente (que ni reyes ni magos, dicho sea de paso, si acaso unos tipos viajeros y curiosos) no le han traído la tan deseada varita mágica con la que armonizar los intereses enfrentados que ponen esperanzas en él. Los afros, los latinos, la clase media (cada vez más empobrecida), los pobres, algunos intelectuales… demandarán bien de cosas que chocarán, seguramente, con lo que deseen y le demanden los lobbies , los que manejan los entresijos económicos de aquel país. Va a ser interesante, cuanto menos.

Ha empezado el año movido y bañado de sangre. Somos los hombres y mujeres del futuro y no vamos al trabajo en naves ni nos teletransportamos. Sabemos matar más y mejor, pero al hacerlo aún dejamos huella y eso no es bueno, porque la gente ve las imágenes y se pone sentimental. O empiezan a reflexionar y a analizar que si malo, que si bueno, que si moral, que si inmoral, que si vaya masacre, que si cuántas vidas segadas… y así no vamos a ninguna parte.

Pero no importa, porque nos queda la esperanza de los autobuses, en los que se nos invita a disfrutar de la vida, a ser feliz, etcétera, unos sin dios y otros con él; como si un eslogan en un autobús influyera en nuestra creencia o increencia en dios (o en los dioses).

PD. Este fin de semana, albricias, se celebra el Foro Social Mundial, que tendrá como corazón Belem (Brasil) y se desarrollará descentralizado en varias ciudades del mundo, entre ellas Madrid. La crisis económica y financiera y las respuestas y la necesidad de cambios profundos, la situación Gaza, el cambio climático, la soberanía, los servicios públicos, el desarme y la noviolencia… serán algunos de los asuntos principales en este largo camino hacia Otro Mundo Posible y cada vez más necesario.

PD2. Nosotros hemos empezado 2009 con ganas de propósito de enmienda (nuestro) también, sí, y con algunos libros y buenas músicas que nos aportan algo de armonía en medio del caos, como esa blanca paloma a la que invitamos a hospedarse esta noche en nuestra casa . Así dice la letra de Urzo Xuria , uno de los temas de Etxea , de Kepa Junquera , una delicia de voces (la voz, qué gran instrumento) y de música. Cuando escuchas algo tan bello no puedes negarte a creer que Otro Mundo es Posible.

Contestando a la cantante Noa sobre Gaza
La ocupación israelí es el monstruo

ynetnews

Traducción y notas: Octavio Hernández, para Canarias-semanal.com y Rebelión

Nota del traductor: La Carta Abierta de Noa a los palestinos obtuvo la respuesta en Israel del director de cine Udi Aloni, hijo del activista israelí pacifista y de izquierdas Shulamit Aloni y creador de la película “Unforgiveness”, que puede traducirse como redención o perdón, un film de 2006 con poca difusión que ha sido proyectado en el estado español por organizaciones de solidaridad con Palestina. La cinta es un diálogo entre pasado y presente y se retrotrae a la masacre sionista de la aldea palestina de Deir Yassin en 1948, perpetrada por el grupo terrorista israelí Irgun Zvai Leumi. Cabe recordar que el jefe de operaciones de este grupo sanguinario fue Eitan Livni, padre de la actual ministra de exteriores de Israel, Tzipi Livni (algo así como si Soraya Sáenz de Santamaría llegara a ministra con el PP).

Noa ha sido seleccionada por Israel para cantar “a la coexistencia” en el festival de Eurovisión 2009, se supone que acompañada de una cantante árabe, Mira Awad, a la que ya se ha pedido que renuncie a semejante despropósito.

La Carta Abierta de Noa, en español, pueden leerla en internet en este enlace:

http://www.hagshama.org.il/es/recursos/view.asp?id=2511

Contestando a Noa

(por Udi Aloni, 9 de enero de 2009, ynetnews)

Estimada Achinoam Nini (N.T.: en adelante, Noa)

He elegido contestarte, y no a la extrema derecha en su conjunto, porque creo que la traición del pacifismo, en este momento más que en otros, excede mil veces en daño al de la derecha. La facilidad con que el pacifismo pasa de largo sobre los rugidos de la guerra dificulta la creación de un movimiento significativo capaz de ofrecer una verdadera resistencia a la ocupación.

Rayas tus ojos, empleas tus cariñosas palabras al servicio de tu pueblo conquistador y llamas con voz tierna a los palestinos a rendirse. Concedes a Israel el papel de libertador. A Israel, que durante más de 60 años ha estado ocupándolos y humillándolos. Escribes: ¡Sé dónde está su corazón! Está donde está el mío, con mis hijos, con la tierra, con el cielo, con la música, con la esperanza”. Pero Noa, a ellos les quitamos la tierra y los encerramos en un gueto llamado Gaza.

Hemos cubierto sus cielos con cazas, elevándonos como ángeles del infierno y repartiendo muerte arbitrariamente. ¿De qué esperanza hablas? Acabamos con cualquier posibilidad de moderación y convivencia desde el momento en que les hurtamos la tierra mientras nos sentábamos con ellos en las mesas de negociación. Puede que hayamos hablado de paz, pero en realidad los estábamos saqueando. Ellos querían la tierra que les concedía el derecho internacional, y nosotros hablábamos en nombre de Jehová.

¿Hacia dónde se supone que ha de volverse el pueblo de Gaza, si hemos pisoteado el derecho internacional y el resto del mundo ilustrado ignora su grito? Cuando la ilustración falla y la moderación es vista como una debilidad, el fanatismo religioso conduce a una sensación de poderío. A lo mejor si mentalmente te pusieras en el lugar de los sitiados de Masada(N.T.: fortaleza hebrea sitiada por las legiones romanas), podrías hacerte una mejor idea de qué está pasando en Gaza.

Los que no son seguidores en Gaza encuentran difícil hablar contra Hamas, cuando su gueto está siendo bombardeado noche y día. Probablemente dirás que “no los bombardearíamos si ellos dejaran de dispararnos”, pero ellos disparan porque están luchando por algo más que vivir en una cárcel llamada Gaza. Están luchando por el derecho a vivir como ciudadanos libres en un país independiente, exactamente igual que hacemos nosotros.

Escribes: “Yo sé que en el fondo de sus corazones ustedes desean la derrota de la bestia llamada Hamas que los ha aterrorizado y asesinado, que ha convertido a Gaza en un estercolero de pobreza, enfermedad y miseria”. Pero Hamas no es el monstruo, mi querida Noa. Es el hijo del monstruo.

La ocupación israelí es el monstruo. Es la única responsable de la pobreza, la enfermedad y el horror. Estábamos tan asustados con su fuerte liderazgo (N.T.: Arafat), que minaba nuestra fantasía de una Tierra de Israel, que elegimos financiar y apoyar a Hamas, esperando que con una política de divide y vencerás podríamos continuar con la ocupación para siempre; pero cuando se vuelven las tornas, tú decides culpar a la consecuencia, en vez de a la causa.

Escribes: “Sólo deseo para ustedes que Israel pueda hacer la tarea que todos sabemos que debe ser hecha y finalmente logre librarlos de este cáncer, este virus, este monstruo llamado fanatismo, hoy llamado Hamas. Y espero que esos asesinos hallen un resto de compasión que todavía exista en sus corazones y dejen de usarlos a ustedes y sus hijos como escudos humanos de sus crímenes y cobardía”. Es como si tu equivalente palestina escribiera: “Esperemos que Hamas haga el trabajo, y nos libre de la Derecha Judía”.

Así que, en lugar de dar órdenes a un pueblo cuya luz de esperanza hemos extirpado quirúrgicamente, podrías ayudar a tus hermanos y hermanas a librarse de la ocupación, la opresión y el arrogante colonialismo infligidos por nuestro país. Sólo entonces podrías animarlos y devolver Palestina al estado mental en que se encontraba antes de que los arrinconáramos contra el muro que construimos.

Y si tus hermanos en Palestina escogen a Hamas, tienes que respetar su elección, igual que las naciones del mundo respetaron a Israel cuando eligió al criminal (Ariel) Sharon. Hamas es el instrumento de lucha de los palestinos, igual que él lo fue para ustedes. De eso va la democracia. Solamente entonces podrás compartir con tus hermanos de Palestina e Israel, como iguales, la alegría de la tierra, el cielo y la música; sólo entonces podremos luchar juntos por la igualdad de cada hombre y cada mujer que viva en esta sagrada tierra. Amén.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=79283

1 comment so far

  1. otoman on

    hola
    aquí os pongo la pagina de los criminales de guerra.
    http://www.wanted.org.il


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